La Fábrica de Armas podría tardar dos años en acoger su primera empresa TIC

Abalde firmó ayer la recepción de las instalaciones de la Fábrica de Armas | javier alborés
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La Delegación del Gobierno fue el lugar escogido para formalizar la entrega de la antigua Fábrica de Armas a la Universidad, en un acto en el que rector de la Universidad, Julio Abalde, y el secretario de estado de Defensa, Ángel Olivares, estamparon su firma en el documento. En quince días, se llevará a cabo la entrega de las instalaciones de Pedralonga, así que antes de que finalice febrero se habrá dado otro paso para hacer realidad la Ciudad de la Tecnología de la Información y de la Comunicación (TIC). También se llevará a cabo la presentación oficial del proyecto que pretende convertir la planta industrial en un vivero de empresas tecnológicas, en el que el sector privado y la Universidad trabajen codo con codo en el desarrollo de nuevos productos y conceptos. “Me conformaría con que dentro de dous anos puidera estar a primeira empresa, a primeira institución universitaria, traballando alí”, calculó Abalde.

Asegura que lo único que pueden hacer con un terreno enajenado es ponerlo a la venta

Hacía solo diez días que se había conseguido que el gerente de Hércules de Armamento, Ramón Mejuto, entregara las llaves de la planta, después de que el Ministerio de Defensa consiguiera una orden judicial que le autorizaba al desalojo. Se ponía fin así a una etapa que había durado más de cinco años, desde 2014, y que siempre se caracterizó por una producción industrial muy escasa (y nunca de armas) y numerosos impagos, desde los trabajadores al propio Ministerio de Defensa, al que Hércules de Armamento adeuda el pago de varios canon de la concesión.

El de ayer fue un acto solemne al que acudieron numerosas autoridades, entre ellas la alcaldesa, Inés Rey, el presidente de la Diputación, Valentín González Formoso, así como el secretario de Estado de Defensa , Ángel Olivares, y el propio delegado del Gobierno, Javier Losada, que agradeció la  sensibilidad mostrada desde que tomó posesión el Ministerio de Defensa y que ayer se hacía realidad: “Hoy, después de las vicisitudes propias del Estado de Derecho, es el inicio de una magnífica aventura”.  

Proyecto constructivo

Hay que recordar que lo que se firmó ayer es una concesión por 50 años, sin contar las prórrogas. Aunque llegar hasta aquí haya supuesto mucho trabajo, Abalde señaló que aún queda todo por hacer: tomar posesión del complejo, diagnosticar como están las instalaciones y a partir de ahí, preparar el proyecto constructivo. Sería una iniciativa conjunta a través del clúster así que existe una colaboración intensa entre las empresas del sector y la Universidad, pero queda plasmarlo en compromisos definitivos.

Para el rector, este proyecto supone un “salto cualitativo”, la  máxima expresión de facilitar la transferencia de la universidad a la empresa y de la empresa a la universidad, lo que denominó “un ecosistema de innovación tecnológica”. Pero llevará mucho tiempo ponerlo en marcha, y Abalde calcula que tardarán varios años, debido en parte al gran tamaño de las instalaciones: 127.000 metros cuadrados de superficie y 30.000 construidos. “É unha barbaridade”, admitió Abalde. Esta gran cantidad de espacio permitiría expandir la Ciudad de las TIC en un futuro lejano, de ser necesario, pero también, de forma más inmediata, mejorar los accesos tanto en Pedralonga como Eirís y Palavea.

De esta manera, las obras de integración de este complejo también permitirían mejorar el entorno para los vecinos de la zona, o eso espera Abalde. Además, hay que reconocer que las instalaciones llevan languideciendo años, sin un cuidado apropiado. “Polo que eu vin, non están en bo estado”, reconoció el rector.

Por supuesto, también está  el importante tema de la financiación. Una parte está a punto de conseguirse a través del Instituto Galego de Promoción Económica (Igape). Es decir, de la Xunta, pero el resto de los fondos necesarios habrá que buscarlos a largo plazo. En un proyecto tan grande, no se reúne la financiación en el primer año, sino que se irá consiguiendo  poco a poco. Estos fondos serán públicos básicamente, como advirtió Abalde, pero también buscarán financiación privada para completarlos.

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