“La de Balmis fue la primera campaña mundial de vacunas”

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La primera vez que José Tuells se acercó al doctor Balmis fue a través del callejero. El destino le puso casa en el mismo lugar que Alicante homenajea a uno de sus grandes médicos. Entonces, se puso a investigar y hoy, varias décadas más tarde, está considerado como uno de los que mejor lo conocen. El que habló ayer de su figura en la Autoridad Portuaria, dentro del ciclo que organiza la asociación Isabel Zendal, completó a lo largo del tiempo su biografía para echar por tierra la vieja creencia que dice que murió en la miseria. 
Para ello, Tuells rescató su testamento, donde figuran una a una las propiedades que se fue costeando a base de ambición e intuición. Y es que si algo tenía Francisco Xavier Balmis era un don para prever lo que se iba a poner de moda. La consulta de más de mil archivos le llevaron también a dibujarlo con ansias de crecer en la escala social: “Fui descubriendo que era lo que le movía” y en parte, la expedición que capitaneó responde a esa búsqueda porque “no era un gran vacunador, pero de pronto se da cuenta que esto triunfa en Europa y traduce un libro francés” sobre las vacunas. 
El manual fue como su biblia en América y con él se puso a la cabeza de un proyecto como cirujano con el que ganó el prestigio que anhelaba, asegura el experto. Haciendo carrera, el doctor acabó auscultando a la familia real al final de su vida. Cuenta José que al margen de la medicina, “Balmis era un buenísimo funcionario que cumplía a rajatabla con el planing establecido. Excelente gestor, el protagonista de la charla salió de A Coruña en 1803 con 22 niños, la mayoría de la ciudad, que empezaron una cadena de brazos. 
En América, el equipo se dividió por decisión suya y mientras el subdirector José Salvany bajó hasta Chile, él siguió hasta Filipinas, China y de ahí, “se viene a Europa pasando por la India y el sur africano para acabar en la isla e Santa Elena. De Lisboa se traslada a Madrid, donde asegura que la misión se ha conseguido”. Tuells no le quita mérito al personaje, pero “¿por qué dejó a Salvany?”. 
El especialista también habló de la manía que le tenía Balmis a Napoleón, de cómo volvió con una segunda expedición a México para hacer de espía de la corona y cómo con Fernando VII le devolvieron los bienes que el general francés le usurpó. 
Para el profesor, su valor no fueron los niños que recibieron la dosis, que también, sino las juntas que estableció y que perduraron 80 años después de su paso por América: “Protagonizó la primera campaña mundial de vacunas” porque los antídotos no distinguieron a pobres y ricos y la gratuidad fue la bandera, respaldado por los Borbones, que se aliaron con la ciencia. 
De la coruñesa Isabel Zendal, Tuells destaca que se puso al cuidado de los niños como enfermera. Su contrato así lo especificó y esto supuso que la única mujer que viajó en ese barco fuese también “la primera enfermera de salud pública internacional”. Pionera en una aventura que ayer se recordó en su punto de partida. n

“La de Balmis fue la primera campaña mundial de vacunas”