Centenares de personas protestan en las ciudades gallegas contra la precariedad laboral

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Centenares de personas protestaron ayer contra la precariedad laboral y salieron a las calles de las principales ciudades gallegas para demandar “salarios y empleo dignos” en diversas concentraciones convocadas por UGT y CCOO en A Coruña, Ferrol, Lugo, Ourense, Pontevedra y Vigo, así como en una manifestación en Santiago.
Las movilizaciones fueron seguidas por el portavoz parlamentario de En Marea, Luís Villares, quien participó en la concentración de Lugo, y por la presidenta de la gestora del PSdeG, Pilar Cancela, quien lo hizo en la capital autonómica. Ambos lamentaron que haya gente que “no sale de pobre a pesar de trabajar”.
En Santiago, la diputada socialista criticó a aquellos que “cada mes, cuando salen los datos del paro, sacan pecho y dicen que mejoran”, mientras que “la cruda realidad del día a día”, remarcó, evidencia que “no es así”. “Por mucho que gritemos, mientras no se derogue la reforma laboral nefasta del PP, el mercado laboral no va a ser capaz de levantar cabeza”, añadió Cancela.
Por su parte, el portavoz parlamentario de En Marea destacó la necesidad de recuperar los “derechos que fueron expropiados a los trabajadores durante la crisis”. Además, afirmó que “las reformas laborales han hecho pagar a los trabajadores por una crisis de la que no tenían culpa”.
En Santiago, la secretaria xeral de la unión comarcal Compostela-Barbanza de UGT, Inmaculada Sieiro Asorey, explicó que habían salido a manifestarse “en defensa de sus derechos” y para “reivindicar que los pensionistas no tengan los problemas que tienen y que no haya tanta desigualdad”. Por su parte, el secretario xeral de la unión comarcal Santiago-Barbanza de CCOO, Juan Granados, destacó la necesidad de luchar contra la “precariedad que existe en el mercado de trabajo” y “los recortes sociales, tanto en pensiones como en salarios”.
Mientras, en Madrid, CCOO y UGT volvieron a insistir en que las movilizaciones continuarán y en que “seguirán saliendo a la calle contra el encarecimiento de la vida” mientras que el Gobierno no tome medidas “urgentes” para remediar las situaciones que están afectando a la sociedad y mientas que la patronal no se siente para negociar subidas salariales que permitan ganar poder adquisitivo.
En el manifiesto leído por la actriz Azucena de la Fuente tras la manifestación desarrollada en la capital española, las organizaciones sindicales apuntaron que es “imprescindible recrudecer e incrementar” la prevención “efectiva y eficaz” para defender los derechos más básicos de trabajadores y, en concreto, de las trabajadoras, por lo que pidieron implantar una cultura en las empresas de “tolerancia 0” contra la violencia de género.
Por otro lado, los sindicatos recordaron que en los últimos ocho años el país ha asistido a una “pérdida progresiva del poder adquisitivo de los salarios, de las pensiones y de las rentas de protección y a un crecimiento sostenido de la desigualdad, como consecuencia del fuerte aumento del desempleo y de la generalización en amplios colectivos de trabajadores de la precariedad laboral y del incremento de los precios de los suministros básicos, electricidad y gas”.
Las organizaciones sindicales volvieron a salir a las calles de España para reclamar subidas salariales y de las pensiones, tras la pérdida de poder adquisitivo que han sufrido después del repunte de la inflación registrado en enero.
Bajo el lema “Stop al encarecimiento de la vida. Empleo y salarios dignos”, esta campaña de manifestaciones y concentraciones de diversa “naturaleza” tuvo lugar ayer en más de 40 ciudades de España.
Miles de personas, 10.000 según los sindicatos y 1.500 según fuentes de delegación del Gobierno, se concentraron en Madrid para secundar la manifestación, que arrancó a las 12.00 horas con los representantes sindicales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y UGT, Pepe Álvarez, a la cabeza y con la ausencia de los principales representantes de los partidos políticos. n

Centenares de personas protestan en las ciudades gallegas contra la precariedad laboral