Ingresa en prisión sin fianza en Málaga la matricida de Labañou a la espera de que se ordene su traslado

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Fue una huida alocada y agotadora, sin fiarse de nadie, sin revelar nunca su verdadera identidad, sin rumbo fijo, desde A Coruña por varios puntos de España, para recalar finalmente en Málaga, donde vivió en condiciones precarias, agotados los escasos recursos que pudo llevarse consigo. Ahora la supuesta matricida de Labañou puede descansar en la prisión de estas ciudad, donde el juzgado de instrucción número nueve decretó su ingreso sin fianza, después de que se entregara en la comisaría, según el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. La mujer, de 40 años, llevaba huida desde el 25 de marzo, cuando presuntamente ahogó a su madre, de 71 años, con un cojín en un ataque de desesperación provocado por el hecho de que iban a ser desalojadas de su piso de la calle Perú al día siguiente. 


Hay que hacer notar que la detenida sufre problemas de salud, que le afectaban a su capacidad pulmonar, tal y como recuerdan los vecinos, que la oían resollar cuando subía las escaleras hasta el segundo piso donde residía. Tampoco podía acceder a sus cuentas, o la Policía Nacional (en este caso, la Unidad de la Familia y la Mujer) la habría localizado inmediatamente. Así que, sin un refugio al que acudir, y sin medios para sostenerse, no le quedó otro remedio que entregarse. 

Según las primeras informaciones, el estado de la detenida era confuso, con frecuentes lagunas de memoria que se remontan a la fatídica noche del 24 de marzo, cuando según apuntan las investigaciones de la Policía Nacional tuvo lugar la discusión que acabó con la muerte de la septuagenaria.  


Intentos de suicidio 
El anuncio del desahucio había provocado frecuentes discusiones entre ellas en los últimos tiempos. Se vivieron momentos bastante dramáticos que habrían incluido intentos de suicidio por parte de la madre. Sin embargo, la mujer fue vista el fin de semana anterior a su muerte en un club de lectura que frecuentaba en Los Rosales, y nadie advirtió nada extraño en su comportamiento. 


En todo caso, el homicidio se habría cometido en vísperas del desalojo. Estando en la habitación de la septuagenaria, estalló una nueva discusión en la  sospechosa habría empleado una almohada para asfixiar a su madre. Aunque no está muy claro si la víctima colaboró o no en su propio fallecimiento, los investigadores hallaron una nota manuscrita de la detenida en la que parecía autoinculparse de lo ocurrido. Habría intentado reanimarla, pero ya era demasiado tarde: dejó a sus dos mascotas con el cadáver y se dio a la fuga.  


Tinte social 
Por otra parte, existen detalles que ponen en tela de juicio el tinte social de este homicidio. Por un lado, fuentes bien informadas señalan que no es la primera vez que madre de hija tenían que afrontar un desahucio. Por otro lado, la pensión de la madre las mantenía a las dos, por lo que tenían recursos para buscar una nueva vivienda, a pesar de que su otra fuente de ingresos, como una herencia que habían recibido, se había agotado hacía tiempo. 


Pormenores aparte, pocas horas después que tuviera lugar el crimen, la comisión judicial penetraría en la vivienda y descubriría el cadáver de la mujer, tendido en su cama. Para entonces, su hija ya había comenzado la fuga que se prolongaría dos semanas.

Ingresa en prisión sin fianza en Málaga la matricida de Labañou a la espera de que se ordene su traslado