La juez deja libres a “El Cai” y “La Tomates”, pero envía a prisión a los otros dos detenidos

La detención de la “La Tomates”, conocida habitante del poblado de Penamoa, se ha resuelto, finalmente, con su puesta en libertad. La magistrada que le tomó declaración el jueves en el juzgado de instrucción número 3, ha estimado que no estaba involucrada en la redada que la Policía llevó a cabo en un fin de semana ubicado en los accesos del antiguo asentamiento chabolista.
Peor suerte han tenido los residentes de la casa, Soledad Gabarre, la “Pacha”, y su marido, Ramón Borja, para los que la juez ha decretado prisión bajo acusación de un delito de tráfico de drogas. En la vivienda de su propiedad, los agentes encontraron 20 pequeñas bolsas con sustancias estupefacientes (18 de heroína y 2 de cocaína), además de 1.475 euros, que podrían proceder de la venta de droga, y dos teléfonos móviles. Pese a ello, los abogados del matrimonio solicitarán la libertad provisional para sus clientes, centrándose en el caso de Borja, cuyo estado de salud es bastante delicado.
La Policía también detuvo a un cuarta persona el mismo día de la redada, un hombre conocido como el “Cai”, que acompañaba a “La Tomates” a casa de su hermano a buscar agua, según relataron fuentes próximas al caso. Al parecer, la cercanía de ambos a la residencia de la “Pacha” y Borja, levantó las sospechas de los agentes que, teniendo en cuenta los numerosos antecedentes de “La Tomates”, la creyeron involucrada en la trama.
una vieja conocida
Pese a haber quedado en libertad sin fianza, “La Tomates” deberá presentarse en el juzgado cada dos semanas para firmar. Los numerosos casos de tráfico de drogas en los que se ha visto inmersa le han pasado factura y suele estar en el punto de mira de las fuerzas de seguridad. Todavía tiene pendiente un juicio por delito de usurpación, debido a la ocupación de uno de los pisos del Residencial Finisterre de A Silva.
“La Tomates”, de 65 años, era una de las defensoras más acérrimas del poblado de Penamoa y fue expulsada varias veces por la Policía Local, hasta la demolición definitiva de su chabola hace seis meses. Después de convertirse en una de las “okupas” de A Silva, encontró alojamiento junto a dos de sus hijos en una pensión de la calle de Barcelona, conocida por las continuas disputas que protagonizan sus clientes.
Pese a haber abandonado Penamoa, “La Tomates” sigue frecuentando la zona, donde residen algunos miembros de su familia. n






















