Se cierra el túnel del tiempo

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reportaje de nagore menayo

feira das marabillas  clausura

Tras seis días frenéticos, la Feira das Marabillas cierra sus puertas. La jornada de ayer puso punto y final a una XVII edición en la que las inclemencias del tiempo han jugado en contra de las ganas de los coruñeses de disfrutar de una de las citas estivales más esperadas.
También ha sido la contrapartida al éxito comercial de un evento que cada año se consolida y que destacan los más de 220 participantes que cada año abarrotan las calles empedradas de la Ciudad Vieja.
Desde el pasado miércoles, más de 200.000 visitantes han recorrido los puestos que, a través de sus productos de artesanía, cuero, cerámica, pintura y otras artes plásticas, han llevado al visitante hasta la forma de vida de los pobladores del medievo.  
Aunque la jornada de ayer amaneció con lluvias y una niebla cerrada que auguraba una baja afluencia de visitantes al fin de fiesta, lo cierto es que la mejora del tiempo animó a los coruñeses a pasar en la feria su última tarde abierta al público. Durante todo el día volvieron a repetirse los tradicionales espectáculos, que durante todas las jornadas de esta edición han amenizado la visita de los cientos de visitantes que ha tenido el mercado a diario.
A las 11.30 horas comenzaba la animación musical, que recorría las calles del itinerario comercial, y a su término comenzaba el recorrido el personaje del Afilador de cuentos, a cargo de La Comedia Andante.
Los músicos y bailarinas árabes de Al Caravan ponían el punto exótico a las actuaciones desde el mediodía. A las 13.00 horas, Marina e Igor tomaron el relevo para poner en escena su número de acrobacia y equilibrio, uno de los más exitosos en esta feria.
La programación volvió a las calles de la Ciudad Vieja a media tarde y siguió hasta que la feria cerró sus puertas, pasada la medianoche.

Gran éxito > Como cada año, la feria medieval de la ciudad se ha convertido en un gran éxito, no sólo público, sino también en lo referente a las ventas. Los comerciantes estaban “muy satisfechos” con las ventas de este año y es que la previsión que tenían para esta edición no era muy elevada, debido a la difícil situación de la economía. Sin embargo, y a pesar de que la lluvia ha dado algún que otro susto a los comerciantes, el público coruñés y los cientos de turistas que estos días se habían acercado hasta la ciudad, abarrotaron la feria casi a diario.
Las tardes y las noches, sobre todo las del fin de semana, fueron los momentos de mayor aglomeración de gente. El tráfico se vio afectado en varias ocasiones en la zona centro de la ciudad y los párkings se llenaron de vehículos desde media tarde.
Los más beneficiados de esta afluencia masiva a esas horas fueron los puestos gastronómicos.
Las meriendas y la cenas en los establecimientos de la feria medieval son una práctica muy recurrente y quienes se aceraron hasta la plaza de Azcárraga o la de Capitanía las noches del fin de semana pudieron constatar lo llenos que se encontraban todos y cada uno de los despachos.

Un año más > La finalización de la Feira das Marabillas devolverá a la ciudad a su normalidad después de seis días. Los centenares de vecinos que estos días se han visto forzados a prescindir de sus plazas de aparcamiento, recuperarán el acceso a los garajes. Al igual que los trabajadores de reparto de mercancías en los establecimientos de la Ciudad Vieja, que desde hoy ya no tienen limitaciones de tiempo para acceder y circular por las calles de dentro de la muralla.
Para los más nostálgicos, queda la esperanza de que la XVIII edición de la feria llegará el próximo año cargada de novedades y actividades que amenizarán la visita de quienes disfrutan de este mercado. Este año, la manada de ocas que se paseaba junto a su cuidador por las empedradas calles se llevó todo el interés y sorpresa de los visitantes.

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