Betanzos volvió a tocar el cielo al “volar” con emoción el Globo de San Roque 138

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Subió el Globo de San Roque y voló Betanzos. Sin destino conocido, el aerostato salió de la García Irmáns a las 00.41 horas –más lento que otros años aunque dentro del plazo, debido a que también fue sacado más tarde–, ante la atenta mirada de una multitud entregada a su contoneo y ovacionado hasta el éxtasis por los betanceiros. 
El Globo de Betanzos “viaja según leyes que disienten de las keplerianas que fijaron para siempre el monótono movimiento de los astros”, escribió hace varios decenios Álvaro Cunqueiro, convencido de ser “el primero en advertir a los betanceiros de que en la noche de San Roque están en la plaza, esperando la ascensión del globo, los Hermanos Montgolfier”. Para el mindoniense, Joseph-Michel y Jacques-Étienne, “fantasmas doblemente voladores, se iban por aquellas colinas de viñas admirando el vuelo grave y solemne del Globo de Betanzos”.
Un par de horas antes de su ascenso, envuelto, en los pasillos del Alfonsetti,  el “coloso” pasaría inadvertido de no ser por las indicaciones de los Pita. Solo, a los pies del santo, cuando se descubre después de la Función do Voto en Santo Domingo, se  revela  imponente, como pidiendo permiso a San Roque para sobrevolar Betanzos.  “El abuelo  decía  que  daba  suerte”, explica uno de los tataranietos de Claudino. 
En el momento de atar el “periquito” de la cuerda al “mazo”, antes de la medianoche, los betanceiros –estén donde estén– miran al cielo buscando la protección de sus “estrellas” y, si pueden, contactan con O Campo “¿Subió?” El aerostato, de casi veinticinco metros de alto, engorda, merma, se inclina hacia Os Soportais... 
Los betanceiros sudan y los visitantes alucinan, convencidos de que está a punto  de salir de O Campo. Pero aún quedan “pachuzos” y ese baile coqueto que siempre dedica, presumido y altanero, a su Betanzos. De la decoración, entre los chistes que adornaron sus dieciséis cuarterones en esta edición, se encontraban referenzias a Venezuela o al Pasatiempo, pasando por la igualdad o los líos de los futbolistas con Hacienda. Este año también se notó más presencia de la Guardia Civil para evitar posibles atentados terroristas e incluso había un camión cruzado en el acceso de la carretera de Madrid. l

Betanzos volvió a tocar el cielo al “volar” con emoción el Globo de San Roque 138