El abandono de la zona del Orzán choca con la imagen que se busca transmitir a los turistas

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Los turistas han llenado A Coruña durante todo el verano y todavía les quedan unos días para disfrutar de la ciudad pero esta no siempre les está mostrando su mejor cara. En paralelo a la puesta en marcha de algunas guías promocionales recomendada por el Plan Estratégico de Turismo (PET), el Ayuntamiento ha ido descuidando el mantenimiento de un barrio tan céntrico como el del Orzán. Por ello, los visitantes que cruzan la zona para dirigirse a las playas o simplemente callejean se encuentran con nuevos negocios vanguardistas pero también con una imagen generalizada de decadencia.
El descuido del barrio no es solo una responsabilidad del Gobierno actual (y de muchos propietarios de edificios de la zona) sino que viene de años atrás. Sin embargo, es en los últimos ejercicios en los que la situación ha ido empeorando por la falta de limpieza y cuidados específicos.
Los empresarios que han abierto en las calles más próximas a la plaza de Pontevedra desde hace tres años hasta ahora han intentado por todos los medios cambiar la imagen del Orzán y en parte lo han conseguido. Ahora el entorno se ve como referencia de tendencias y de empresas modernas, pero a los comerciantes y hosteleros les está siendo imposible luchar contra la imagen que les transmiten a los turistas las pintadas ilegales, los solares tomados por la maleza y los numerosos edificios que soportan el paso del tiempo entre redes de seguridad y puntales variopintos.
En general ellos se ocupan de limpiar los grafitis que aparecen a menudo en sus fachadas o escaparates, pero como los bajos ocupados todavía son minoría les resulta inalcanzable poder contrarrestar la cultura del abandono en los espacios colindantes.

Derecho a queja
En estos días de verano muchos turistas han paseado –y lo siguen haciendo– por la zona o han buscado algo concreto en la oferta empresarial del Orzán y se han dado de bruces con una imagen que poco o nada contribuye a promocionar A Coruña como un destino de primer nivel. Si en otros lugares residenciales de la ciudad muchos vecinos han protestado por el estado de sus calles, los residentes y trabajadores de la calle del Orzán y las paralelas y perpendiculares serían unos de los que más razones tendrían para alzar la voz y quejarse. 
Actualmente hay solares vacíos en los que grandes vigas de acero separan las paredes de los edificios para evitar que estos se vayan tumbando por la falta del inmueble intermedio. Otros están apuntalados para que las fachadas no puedan caerse encima de los viandantes y las pintadas y los carteles anunciando distintos eventos campan a sus anchas. Hay lugares en los que todo esto se suma y a ello se le añade el crecimiento de bosques interiores que bien podrían suponer un problema de insalubridad. 
Interés por los solares
Aunque el Ayuntamiento planteó la posibilidad de comprar solares o edificios abandonados en la zona Pepri, aún se desconoce si dentro de su plan han hecho alguna oferta por pisos del entorno para ir recuperándolo en una estrategia similar a la del Bulevard del Papagayo. 
A ciencia cierta lo que sí trascendió es que algunos promotores inmobiliarios y constructores se interesaron por comprar suelo pero no pudieron por la falta de licencias municipales o por la carencia de un acuerdo entre los distintos herederos que tienen algunas fincas.
En cualquier caso, no llega la hora de pasar a la acción y los turistas más aventureros que quieren conocer todo el centro se van con un sabor de boca agridulce del lugar. l

El abandono de la zona del Orzán choca con la imagen que se busca transmitir a los turistas