Alcoa propone demorar el ERE hasta el 30 de junio en el último día de negociación

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La reunión maratoniana donde debía decidirse el futuro de las plantas de Alcoa, no solo en A Coruña, sino también en Avilés, se prolongó durante más de doce horas, mientras los trabajadores reunidos en el exterior del edificio del Servicio Publico de Empleo Estatal (SEPE) protestaban con furia, llegando a producirse una carga policial. Al cierre de esta edición, el presidente del comité de empresa, Juan Carlos López Corbacho, manifestaba que no se había tomado ninguna decisión respecto a la última oferta de la empresa, la de mantener el ERE hasta el 30 de junio a cambio de dejar los despidos pactados. A pesar de ser ayer el último día de las negociaciones, Corbacho se mantuvo firme y negó que estuvieran dispuestos a aceptar el trato: “Si se acaba el plazo sin acuerdo, habrá lo que haya: el ERE, y punto”. 


Como había señalado Corbacho horas antes, “nuestra propuesta es la continuidad y el empleo, y el Gobierno tiene que respaldarnos”. Si ya otras reuniones se caracterizaron por la tensión entre empresa y trabajadores, en esta el ambiente fue aún más cargado, con los gritos de los manifestantes llegando hasta la sala de reuniones y periódicos recesos para descansar y preparar estrategias. 


Alcoa estaría dispuesta a no aplicar el expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) previsto para los dos tercios de la plantilla de las plantas de A Coruña y Avilés (con 369 y 317 trabajadores respectivamente), pero dejando ya los despidos pactados.  La multinacional del aluminio ya había planteado a los trabajadores el cese de la actividad, de forma ordenada, de las líneas de electrolisis, pero sin descartar el rearranque de las cubas, de manera que sería posible reanudar la producción si surgía un inversor antes del 30 de junio.


Entre otras cuestiones, esta propuesta planteaba también un ERTE para los trabajadores afectados por esta medida y mantener, mientras, la actividad de la fundición en ambas plantas y de la torre de pasta en A Coruña, lo que garantizaría el empleo para 200 empleados. De no surgir un inversor, se materializarían, sin embargo, los despidos. Fuentes sindicales señalan que es precisamente la condición de que los despidos ya debían estar pactados por anticipado lo que suponía el principal obstáculo.

Por otro lado, unos 70 trabajadores pidieron al Gobierno que intervenga la empresa y la nacionalice, y aseguraron que la multinacional del aluminio les esté chantajeando. A las puertas del Congreso, casi un centenar de trabajadores se habían manifestado bajo la pancarta “Alcoa peche non” (Alcoa no se cierra) y criticado la pasividad de la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, en el día en el que vence la negociación del expediente de regulación de empleo (ERE) que pesa sobre 686 trabajadores.

Para ellos, la solución después de dos meses de protesta, está clara: “A solución, una intervención” corearon los empleados gallegos tras advertir de que no van a aceptar el ERE ni van a dar un paso atrás. “En esta fábrica no va a parar nadie de trabajar, vamos a aguantar hasta el final sea como sea y pese a quien le pese”, prometió Rubén Amado, mecánico de mantenimiento, al tiempo que ha pedido al Gobierno que se pronuncie porque están “hartos y cansados de mentiras”.

Alcoa propone demorar el ERE hasta el 30 de junio en el último día de negociación