Las asociaciones vecinales afirman que no hay una participación ciudadana real

Los colectivos que representan a los barrios cuestionan la efectividad de convocatorias como el Dillo ti | pedro puig
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La limpieza, la movilidad y el alumbrado son las tres palabras más repetidas por los representantes vecinales. Demandan que A Coruña está paralizada con el actual Gobierno local y que, en general, lo que ellos llaman participación ciudadana desplaza a los colectivos que representan a un segundo término. No se les tiene en cuenta. Luisa Varela asegura que les oyen, eso sí, y que a diferencia del PP los reciben, pero todo queda en eso.
Como presidenta de la federación vecinal, pide un centro cívico para Cuatro Caminos: “A finales de mes se cumplirá un año”, sin que de 30 a 50 personas hagan vida social y bajen a leer la prensa. De la avenida de Pablo Picasso, reclama que no se mantengan las aceras libres de maleza y en cambio se destrone la posición de árboles para darle prioridad al carril bici. Les exige que sean más resolutivos en lo que hacen y solucionen los problemas de movilidad: “No puede ser que cuando llueve, la ciudad se atasque por norma”. Además, cree necesario implantar medidas contra la sequía: “Se ve que no es cosa de este año” y pide presiones para que las compañías eléctricas no sigan subiendo más los impuestos.

Por barrios, las quejas se repiten y si desde O Birloque, Ramón Mañana ve que la falta de conexiones en la Tercera Ronda implica que sigan circulando camiones de gran tonelaje por sus calles, Paulo Sexto, de Os Castros, aplaude la actuación en la calle de Montiño y las medidas para que Oza recupere la bandera azul, pero ve que todo va muy lento: “La pajarera no se explicó, no se habló con los vecinos y la idea se presentó sin consultar a la gente”. Por eso, reivindica que abran el radio de acción a entidades sociales y colectivos como el suyo.
Al otro lado, en el Agra, Ricardo Seixo le pide al 2018 una zona verde en el distrito con más habitantes de la ciudad. El parque del Observatorio es una lucha de años, también el adecentamiento de calles. Algunas ya recobraron la salud, “pero falta moitísimo por facer”. El portavoz coincide con sus compañeros y cree que eso de la participación se tambalea: “Non é real e efectiva porque deberían ter en conta as iniciativas que xorden das asociacións”. Isabel Fouz, de Entre Rondas, habla de una plaza de As Conchiñas sin sombras ni columpios para los niños mayores de tres años.
En Monte Alto, Alberte Fernández es tajante: “Queremos un traballo real” que ataña a asfaltado, mantenimiento de aceras y mejora de la movilidad con más líneas de bus y metro ligero. Desconoce la situación del proyecto para el mercado y demanda mejores accesos al centro de salud: “Están a caer nos mesmos erros que os anteriores: Atrincheramento en María Pita, escoitando só aos que os aplauden e ignorando as advertencias que se lles fan á hora de atender aos barrios”.

“Los edificios se caen”
En el Orzán, reclaman un plan de rehabilitación: “Los edificios se caen y ya sea competencia del Ayuntamiento o la Xunta, hace falta reformarlos”. Primero, apunta, “es materia municipal y tienen el dinero sin gastar con parchitos de aquí y de allá”, mientras el centro está abandonado: “La limpieza en Méndez Núñez es otro punto porque da pena, igual que siga habiendo botellón y que se produzcan desperfectos”.
Por otra parte, critica que la Compañía de Tranvías no adapte el tamaño de los autocares a las zonas más estrechas: “En rúa Nueva tienen que subirse a las aceras”, por no hablar del ruido que soportan cuando está prohibido salir a la calle con la consumición, “pero nadie está encima”.
En San Pedro de Visma, recogen firmas para que el 12 y el 14 suban al barrio. Hasta ahora, solo el 3 y el 3A recogen pasajeros. Además, están pendientes de la conexión con la AC-14 por la primera rotonda, un acceso que no llega y se presenta como imprescindible para recibir a la parroquia futbolera cuando suene el silbato sobre el terreno de juego: “Se prevé que va a venir mucha gente y Visma no está preparada”.
Autobuses también es una petición de Sánchez-Albornoz para A Zapateira. Igual que en Meicende, solicita que los de color rojo lleguen también a las urbanizaciones que están fuera del término municipal y lo mismo para los comarcales en terreno coruñés.

Las asociaciones vecinales afirman que no hay una participación ciudadana real