La Marea atraviesa su momento de mayor enfrentamiento con la oposición

El alcalde, Xulio Ferreiro, con los socialistas José Manuel Dapena y José Manuel García en segundo plano quintana
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El próximo domingo se cierra el plazo para que la oposición presente una moción de censura vinculada a la cuestión de confianza que perdió el Gobierno local con los votos en contra del PSOE y el PP. El BNG respaldó al Ejecutivo aunque mostró su desacuerdo con la gestión municipal y esta semana le dedicó las críticas más duras en lo que va de mandato por su decisión de pagar para recuperar La Solana. Estas situaciones hacen que la Marea, que gobierna en minoría, atraviese su momento de mayor enfrentamiento con los grupos de la oposición.

Con términos de “falsedade” y de “pouca ou ningunha credibilidade e fiabilidade” calificó al Gobierno local en los últimos días la portavoz del BNG, Avia Veira, después de que el edil Xiao Varela reconociese que la vía de las negociaciones con la Autoridad Portuaria y Puertos del Estado es la más adecuada para recuperar terrenos portuarios como la instalación deportiva.

En la formación nacionalista no solo molestó que se acceda a negociar y, por tanto, a pagar por alguna parcela, sino que este reconocimiento llegase solo un día después de que el alcalde, Xulio Ferreiro, y el concejal Xiao Varela, asistiesen a una asamblea convocada por la Comisión Aberta do común en la que hasta 60 entidades apoyaron que se solicitase la devolución gratuita de los terrenos. En el acto no habló ninguno de los miembros del Ejecutivo, pero sí lo hizo Avia Veira, que se unió a la petición.

socialistas y populares
Estas duras críticas de los nacionalistas llegan tres semanas después de que en el pleno de la cuestión de confianza respaldasen al Gobierno municipal, aunque Veira dedicó la mayor parte de su intervención a censurar la gestión realizada, además de culpar a Ferreiro y a su equipo de ser responsables de no tener el presupuesto a tiempo por segundo año consecutivo y de recurrir siempre al victimismo.

En esa misma sesión quedó patente el distanciamiento con el Partido Socialista y con el Partido Popular. Con el primero, pocos días antes habían estado a punto de cerrar un acuerdo sobre las cuentas, pero saltó por los aires en el último segundo. Desde entonces, el PSOE se mostró dispuesto a atender una llamada del Ejecutivo que no llegó. Ferreiro aseguró que el tiempo de negociar ya había pasado y envió más críticas a los socialistas.

Este alejamiento entre ambas formaciones es quizá el más determinante para el Gobierno local, ya que el PSOE debería ser su principal aliado en el salón de plenos para intentar sacar adelante las propuestas que presente y que habitualmente lleva sin haber consensuado previamente con otros grupos.

Finalmente está el PP, con el que las relaciones son muy tirantes desde el principio del mandato. A pesar de que intentaron negociar un proyecto de presupuesto, pronto se vio que las posturas de ambas formaciones eran muy diferentes.

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