Los técnicos de los semáforos alertan de que peligra la seguridad vial

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El sistema semafórico de A Coruña es una red compleja y delicada, que requiere un gran cantidad de mantenimiento que realizan un equipo de técnicos.  Ayer, varios de ellos se concentraron ante el palacio municipal para denunciar que los recortes de personal de la empresa adjudicataria del servicio, la UTE Telvent-Aluvisa. El delegado del Comité, Roberto García, denunció lo que considera un “peligro para la seguridad vial” que va mas allá de un simple conflicto laboral. Y señala que durante las tardes de los días 14 y 15 no hubo un equipo de mantenimiento que atendiera cualquier emergencia. 
“Los cruces regulados por semáforos pueden ser muy peligrosos si se apagan”, advierte García. Que recuerda que trabajar con aparatos de alta tensión también puede provocar otros accidentes graves, y ponía como ejemplo la tragedia que tuvo lugar hace unos meses en Santiago, donde un menor murió electrocutado al tocar una farola. “Y eso fue por falta de mantenimiento”, añadió. 
Actualmente, un equipo de 13 personas se encarga de cuidar la delicada red semafórica de la ciudad, pero en su día hubo 18. La actual concesionaria tuvo que subrogar a los empleados cuando se hizo con el contrato, hace cosa de un año y desde entonces, ha ido despidiendo a más trabajadores, hasta llegar al número actual. García sabe que la dirección pretende llegar a una plantilla de once personas, algo que le parece insostenible, sobre todo cuando la carga de trabajo aumenta, lo que puede suceder en cualquier momento. “Pasas tres días sin hacer nada y de repente tienes cuatro averías en una mañana. Reparamos una media de doce o quince fallos en al red al mes”, calcula. Un solo relámpago es capaz de dejar fuera de servicio gran parte del sistema. “Y ‘resetear’ toda la electrónica te puede llevar horas”, señala.

"la marea nos marea"
Cuando García vio que el problema se agudizaba, se puso en contacto con el actual Gobierno local, y mantuvo una conversación con el concejal de Movilidad, Daniel Díaz, hace dos semanas, sin que desde entonces hayan tenido noticias. Por eso ayer los trabajadores se plantaron bajo la llovizna en María Pita, pancarta en mano, al grito de “La Marea nos marea”.
Y la consigna funcionó, porque poco después salió el concejal de Trabajo, Alberto Lema, dispuesto a saber cuál era el motivo de la protesta. García no tuvo problema alguno en explicárselo: “La UTE trabaja para el Ayuntamiento, y en el pliego de condiciones se regula el apartado de empleo”. Según la interpretación del comité de empresa, Telvent-Aluvisa no puede despedir a nadie sin el permiso del Ayuntamiento, así que a este le corresponde tomar cartas en el asunto. Poco después fue el alcalde, Xulio Ferreiro, quien pisó la plaza en compañía de dos de sus más estrechos colaboradores y aprovechó la situación para charlar con García.
Ferreiro le recordó que su Gobierno ha heredado la situación de la anterior legislatura y el delegado del comité tuvo que reconocer que era así, de manera que aceptó cuando el alcalde le pidió esta semana para tomar una decisión. Aunque mantienen su calendario de protestas, García reconoce que se siente satisfecho con esta inesperada entrevista: “Con Carlos Negreira pedimos cita tres veces y nunca nos recibió”.

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