La ciudad conserva aún 14 solares en obras tras la crisis del ladrillo

El número 15 de la calle del Arenal es una obra que lleva paralizada desde hace una década | javier alborés
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Más de una década después del estallido de la burbuja inmobiliaria, sus cicatrices siguen siendo visibles en forma de esqueletos de edificios a medio construir, cuyas promotoras quebraron y abandonaron el proyecto, convirtiéndolos en focos de basura, sinhogarismo y vandalismo. Es un problema que suscita numerosas quejas vecinales y, a día de hoy,  todavía subsisten hasta catorce de estos inmuebles.

Hay que tener en cuenta que, durante el mandato de la Marea Atlántica, se contabilizaron 16 de estas estructuras abandonadas, de manera que en todo este tiempo  solo se demolieron dos, porque en lo que va de mandato de Inés Rey no se ha  derribado ninguna. Conseguir que desaparezcan estas estructuras resulta una tarea tediosa a la que se enfrenta la Concejalía de Urbanismo a diario.
 

 En el anterior mandato caducaron numerosas licencias de construcción, pero conseguir que las empresas ejecuten las órdenes de demolición es mucho más difícil y muchas entidades propietarias acumulan miles de euros en  multas.
 


 

Urbanismo prepara un proyecto para demoler de forma subsidiaria el número 15 de Arenal

Un ejemplo paradigmático es el número 15 de la calle del Arenal, en Monte Alto. La presidenta de la comunidad vecina, Marta Garrido, pidió al Ayuntamiento una solución, pero todavía no ha obtenido respuesta. Ella  misma fue víctima de una de las gamberradas de unos menores que sospecha que son alumnos de un colegio cercano, y que se cuelan dentro del inmueble, suben las escaleras de cemento y roban cualquier cosa aprovechando que  existen ventanas, que dan a este. Cuando los vecinos las abren para ventilar, ellos pueden robar cualquier objeto. “Ahora me da miedo tenerlo ventilado, y eso que aquí siempre hay mal olor”, se queja Garrido. Esta molestia proviene del ambiente húmedo y cerrado del patio compartido, y de la basura acumulada en ella. Fuentes municipales señalan que sobre esta obra pesa una orden de demolición que se remonta a 2019 y la propiedad acumula numerosos requerimientos con multas coercitivas. Hacia octubre se encargó un proyecto interno para proceder a la demolición de forma subsidiaria y que actualmente se está terminando. De no responder la empresa de sus obligaciones, actuará el Ayuntamiento.
 

La ciudad conserva aún 14 solares en obras tras la crisis del ladrillo