“He tenido que tomar decisiones difíciles; es el trabajo del técnico”

GRA343. A CORUÑA, 18/04/2015.- El entrenador del Deportivo de la Coruña Víctor Sánchez, durante el partido de la trigésima tercera jornada de liga de Primera División disputado en el estadio de Riazor. EFE/Cabalar
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El entrenador blanquiazul nos recibe en su hotel ‘de concentración’ donde ha pasado estos casi dos meses desde que se hizo cargo del Deportivo, antes de unos minutos de ocio para jugar un partido de pádel.

–¿Cuántos balances ha hecho de esta etapa?
–Todos los que consideramos que hacen falta. Acaba la la Liga. Durante todas estas jornadas vamos haciendo análisis para tratar de crecer semana a semana y una vez que termina el campeonato no podemos permitirnos el lujo de detenernos porque empieza el trabajo de planificación. Nosotros teníamos un condicionante para poder planificar la siguiente temporada, que era conocer nuestra categoría, y hasta que no supiéramos eso no podíamos empezar a trabajar de manera concreta en diseñar la plantilla de la siguiente temporada. Igual que otros equipos ya tenían tiempo para trabajar desde hace bastantes jornadas, nosotros hemos tenido que esperar a que se diera esa situación y, una vez que acaba la Liga, nos tenemos que poner manos a la obra para no perder nada de tiempo porque nuestros rivales están trabajando desde antes. Ahora, que lo tenemos claro, estamos trabajando en la planificación.

–Pues los rivales ya nos llevan tiempo.
–Pues eso se consigue con horas de trabajo y que sean de calidad. Por eso queremos aprovechar desde que hemos empezado con ese trabajo. Tenemos mucho que hacer.

–Hubo un rendimiento muy positivo del equipo... Salvo en Elche...
–En el mundo de la competición estas cosas también pasan. Todos nos equivocamos en nuestras vidas y cuando vienen esos golpes lo que hay que hacer es sacar rápido las buenas conclusiones. Por eso dedicamos el análisis, para buscar las soluciones y enfocarlas. Viene bien que, de vez en cuando, pasen cosas así para aprender y para poner los pies en el suelo. Los problemas y los errores vienen por las desatenciones. Hay pilares que para nosotros son fundamentales,  los repetimos día a día en el entrenamiento: Máxima exigencia en cuanto a esfuerzo y atención. Sin esfuerzo y atención el nivel de competitividad, el de esfuerzo, bajan muchísimo y no nos podemos olvidar. Baja el rendimiento y vienen los goles en contra.

–¿Qué se le pasó por la cabeza cuando vio la entrada de aficionados al campo de entrenamiento en Abegondo tras ese partido?
–Yo he estado trabajando en Grecia y he visto situaciones como estas. Lamentablemente se producen con frecuencia, y es que la violencia genera más violencia. No es ningún camino. Estas cosas no ayudan. Situaciones de este tipo hacen mella, pero la lectura también la tienes en Riazor al partido siguiente. Unión en todo el campo, donde había miles de deportivistas. Con eso nos tenemos que quedar y no con algo que por suerte quedó en una anécdota. Se comprobó en el partido que disputamos después. Tuvimos apoyo unánime de toda la afición, como estamos acostumbrados a que sea. La afición del Deportivo es impresionante. Es fácil animar en los buenos momentos. Nuestra afición anima al equipo siempre, en los buenos y en los malos momentos. Y en estos últimos es más importante, porque ese empujón de ánimo ayuda al jugador, le hace recuperar confianza. El aspecto emocional es fundamental y la afición del Deportivo lo sabe. Máxima unidad, es lo que estamos pidiendo. El empuje de afición, más jugadores, se traduce en más puntos.

–Hay jugadas puntuales que marcan el futuro, como los goles de Barcelona.
–Yo lo veo de otra manera. El rendimiento del equipo, jugadores, club, afición, incluso medios de comunicación, (que yo no quiero decir que digan lo que le interese al club, hay que tener una libertad total) que exista un ambiente de cooperación entre todas las partes, donde comparten sus responsabilidades y colaboran sin ponerse zancadillas... Si hay esa unión el rendimiento es más alto. Cada parte se dedica a hacer su trabajo y eso es lo que queremos. Vuelvo a repetirte, llegas a ocho jornadas del final de la temporada, con una situación muy difícil, con un equipo que está en un punto emocional muy bajo, de muchas dudas, y con un calendario muy complicado. Lo primero en lo que pusimos el foco es en recuperar la confianza de la plantilla porque sin eso es imposible desarrollar un trabajo técnico, táctico, ningún plan de estrategia para los partidos... Para recuperar eso es muy importante ese trabajo psicológico que hemos hecho día a día y para el cual ya ayuda de la afición es fundamental. Por eso hemos demandado ese requerimiento. Para mí era muy doloroso ver desde mi casa todos los partidos que he visto este año del Deportivo de La Coruña, sin saber que iba a tener esta oportunidad a final de temporada, muy doloroso. Ver partidos en Riazor y percibir desde la televisión ese ambiente frío, tenso, por todas las situaciones que se han dado en la temporada. Todos nos equivocamos, pero en vez de quedarnos en la queja, en el lamento y en la regañina constante, que te evita crecer y dar pasos adelante, somos de detectar el problema y buscar soluciones. Tenemos que coger el ejemplo de lo que ha pasado al final de la temporada. De esa unión entre equipo, afición y club sale un clima ideal de trabajo. Eso es lo que queremos para desarrollar nuestro trabajo a partir de esta pretemporada.

–¿Ha tenido que tomar decisiones duras?
–Sí. Decisiones difíciles, siempre se toman, y duras, porque también hay un componente emocional que te hace sentirlas. Por eso lo tienes que tener muy claro cuando decides hacerte entrenador, vas a tener que tomar decisiones constantemente. A algunos les agradan y a otros les desagradan. Eso genera tensiones pero es el día a día y siempre que haya naturalidad se entienden y se aceptan.

–Por ejemplo, ver a Fariña o Cuenca fuera de las convocatorias.
–Hemos llegado a ocho jornadas en una situación muy complicada. No he querido ni saber la situación contractual de los jugadores para que eso no me influyera en ninguna de las decisiones que teníamos que tomar y hemos valorado todo por el día a día, por el trabajo, por el rendimiento que nos ofrecían los jugadores de cara a la preparación y a la planificación del partido. El reglamento te marca que salen once de inicio, puedes hacer tres cambios y 18 en la convocatoria. Tienes 25 fichas. A mí me gustaría que todos estos trabajadores tuvieran las mismas posibilidades y pudiesen entrar en convocatoria, sería un avance en el mundo del fútbol. Para nosotros todos son importantísimos y les pedimos que sean protagonistas. El éxito colectivo depende de todos. Para que los que jueguen lo hagan, tienen que competir antes con sus compañeros. De la calidad de trabajo individual sale el rendimiento total. Es una cosa que parece muy sencilla, pero nosotros, como cuerpo técnico, le damos una importancia máxima y las gracias se las damos a todos por igual. Todos han sido protagonistas.

–Y lo de entrenar a Manuel Pablo, ¿cómo es?
–Es una anécdota. Tiene su punto emotivo, pero también -cuando empecé en el Getafe- entrené a jugadores con los que había competido no hacía mucho. Ya estás acostumbrado, eso pasa porque eres joven y porque hay algunos que como jugadores son incombustibles. No pasa de la anécdota. Es igual que todos.

–Quiere seguir en activo.
–Puede hacer lo que quiera, ya lo he dicho; ya hemos hablado. Es el club el que tiene que comunicar las cosas. El entrenador no puede comunicar nada de una situación contractual aunque se le pida opinión.

–Ya han comunicado la continuidad de Sotelo.
–Estamos encantadísimos con Manu Sotelo y con todos los profesionales del Deportivo, que nos están ayudando muchísimo. Es una buena noticia.

–Ahora veremos al Depor que quiere, empezando de cero en pretemporada.
–Empezamos de cero, pero el trabajo tan intenso, y que hemos hecho con tanta necesidad, podríamos decir que tampoco es en balde. Tenemos buenos puntos de partida y vamos a seguir desarrollando esas ideas y esos principio que queremos implantar... Y muchas cosas más. Muchísimas. Desde el punto de vista del orden, de la organización, de regular todo tipo de comportamientos que deben estar regulados en un vestuario y que es imprescindible para que exista un clima de trabajo adecuado. Cuando llegas a ocho jornadas del final y hay unos hábitos establecidos no puedes entrar a ello pero desde luego que en nuestra metodología existe un código “de comportamiento, de conducta”, con el que regulamos todas las cosas que pasan en la convivencia de los equipos de fútbol. Esto lo hemos llevado por todos los clubes en los que hemos trabajado y creemos que es importante para establecer el clima de respeto que tiene que existir para poder trabajar con calidad. Lo vamos a implantar desde el principio. Se hablará con el club, con la plantilla, para hacer los ajustes que consideremos las partes que son necesarios y lo pondremos en funcionamiento. A partir de ahí empezaremos a trabajar todos los conceptos físicos y futbolísticos que queremos mejorar.

–Ya estoy viendo una exigente pretemporada.
–Tenemos un modelo de pretemporada que ya hemos desarrollado en otros equipos y que nos ha ido muy bien, con lo cual es la idea que vamos a poner en práctica con las limitaciones tecnológicas que tengamos, eso sí. Pero lo tenemos muy claro. Para nosotros es básica la pretemporada para trabajar los conceptos físicos, técnicos y tácticos que tienen que permitir que el equipo llegue a buen nivel en la primera jornada del campeonato para mantener ese nivel y una línea de crecimiento constante.

–¿Cree que será factible tener al equipo ‘casi’ cerrado para julio?
–El mercado manda pero de tu capacidad de trabajo, dedicación y habilidad para moverte en él también depende que consigas las cosas antes o después. Nosotros podemos enfocarnos a eso. Lo que nos condicione o no el mercado no lo podemos manejar, pero en nuestra dedicación, trabajo y habilidad para movernos nos tenemos que centrar. Entendemos las dificultades que existen pero hacer una pretemporada con una plantilla sin definir no es trabajar en balde, pero no es trabajar bien. Desde nuestra humildad y dificultades económicas el factor principal del rendimiento del equipo tiene que ser el trabajo. Cuanto más cerrada esté la plantilla, mejor, y en eso estamos.

–¿Recuerda sus tiempos en Vilalba, con cuarenta y pico jugadores en la plantilla?
–Sí, me acuerdo. Era otra época. Entonces cabía aquella posibilidad, en estos tiempos es imposible trabajar de aquella manera.
–El Depor necesita cantera y usted es un hombre de ese perfil.
–Para nosotros es un elemento a tener muy en cuenta, de hecho durante las ocho jornadas que hemos estado aquí, donde nuestra dedicación ha sido absoluta y plena al trabajo, a la preparación de cada partido para tratar de obtener el máximo rendimiento, solo hemos hecho salvedades para dormir, comer y ver al Fabril. Han sido los elementos que nos han despistado la atención, por horas, de nuestro trabajo de preparación del primer equipo. Le damos importancia a la cantera, por supuesto, y además hemos tenido cuatro entrenamiento con jugadores del Fabril porque nuestro cuerpo técnico tiene muy arraigado ese sentimiento de cantera y consideramos, además, que en el contexto en el que está el Deportivo es importantísimo desarrollarlo. Entendemos también que es un trabajo de largo plazo, que hay que tener tranquilidad, darle su tiempo a los jugadores y no volverse loco, pero queremos ayudar a potenciar el trabajo de cantera para que el primer equipo se pueda nutrir de ella. Por eso queremos una plantilla ajustada en número para permitir que haya sitio para que los jugadores de la cantera puedan desarrollarse.

–Su llegada ha puesto a todos los jóvenes con las ‘orejas de punta’. Hay ilusión.
–Eso es buenísimo. La ilusión es el mejor motor para conseguir lo que quieras y tenemos que generarla en todo, en la cantera, en nuestro primer equipo, en la afición, dentro del club. Es importantísimo que todos tengamos ilusión.

–¿Cómo fue el momento en el que le llama el Depor?
–De tremenda ilusión. Muy sencillo. Mi vinculación emocional con este club está por encima de cualquier contrato. La motivación de este cuerpo técnico no es la categoría en la que esté el Deportivo sino entrenar al Deportivo. Por eso no nos condicionaba nada la categoría. Fue muy fácil llegar a un acuerdo, no hubo que negociar nada, simplemente el pedir que se nos diera la oportunidad de trabajar la temporada que viene desde el principio, pero independientemente de la categoría en la que se estuviera. Hemos tenido la suerte de que lleguemos a este punto en la máxima categoría, que es la que el Deportivo se merece.

–Vuelve a vivir con la familia a A Coruña, como cuando colgó las botas...
–Tenemos mucha vida aquí. Nosotros venimos aquí y venimos a casa. Desde el primer día.

–Le encanta el golf, el pádel, el tenis, ¿tendrá tiempo para practicarlos?
–Eso era ‘en la otra vida’. Como entendemos nosotros nuestro trabajo, David, Nacho y yo, no hay tiempo para eso. Pasamos muchas horas del día juntos; nos llevamos fenomenal, tenemos muchas cosas en común, de las perspectivas del trabajo, pero también de la vida. Nos hemos instalado, en el Hotel Attica para no perder ni un segundo de tiempo en buscar piso y estamos encantados. Ahora le dedicaremos un poquito para encontrar nuestra residencia en A Coruña... Pero en la vida de entrenador, si te gusta y te apasiona como en nuestro caso, las horas se las dedicas a tu trabajo.

–Seguirá siendo un lector empedernido.
–Estoy deseando tener unos cuantos días de vacaciones para leer los cuatro libros que tengo en lista de espera porque ahora no hay tiempo para ello. Incluso para hacer deporte, que lo dejas un poco olvidado. Hoy voy a hacer un partidillo de pádel. Es el primer momento de ocio desde que hemos llegado a A Coruña.

–No te hace falta, pareces un jugador, no el técnico.
–Como dice mi amigo Fernando Hierro tenemos buena fotografía pero mala radiografía. El deporte hay que hacerlo siempre.

–Dígame tu rincón de la ciudad. Al que o en el que se evades.
–Cualquier paseo donde pueda estar mirando al océano Atlántico. Para mí es impresionante recibir ese impacto que te da recibir esa fuerza del océano. Me encanta pasear por el Paseo Marítimo, el monte de San Pedro, la Torre de Hércules...

En definitiva, Víctor Sánchez del Amo, entrenador del RC Deportivo. Nació en Madrid, se crió en Getafe y es un enamorado de A Coruña y de su club, con el que afronta una de las etapas más bonitas de su carrera y de la del propio Depor.

“He tenido que tomar decisiones difíciles; es el trabajo del técnico”