El crimen que se comete ante la puerta del 092

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Ocurre cada día ante los ojos de los agentes municipales que acuden a su cuartel, situado en Orillamar: un caso claro de intento de homicidio, una evidente agresión, en que la víctima es lentamente estrangulada hasta la muerte, en lo que es ya la más lenta agonía de la que ha sido testigo la ciudad: un metrosidero estrangulando a una palmera. “El metrosidero tiene unas raíces adventicias, que cuelgan en el aire y que se convierten en raíz cuando tocan otro árbol”, explica un experto. Es decir, que el metrosidero mientras le estrangula le está chupando la vida. Es decir, que la palmera está condenada a una muerte lenta.   “Lo está vampirizando”.

No es que la Policía Local no vaya a actuar, es que tampoco lo hará el servicio de parques y jardines, puesto que el metrosidero pasa por ser el árbol más antiguo de la ciudad, una verdadera joya coruñesa y, como casi todos los abuelos, totalmente sordo a los advertencias de las autoridades. 

Ventaja evolutiva 
En realidad, dos árboles de gran porte que se yerguen uno a lado del otro siempre entran en competencia. Aunque las raíces se suelen unir o acodar, el más fuerte, en este caso el metrosidero, es el que sale ganando, aprovechándose de la savia de la palmera, que pertenece a una especie mucho menos evolucionada que el metrosidero. “Es un árbol claramente ganador”, explican los expertos.  

Es ganador en más de un sentido, porque se trata del árbol más antiguo de la ciudad, según coincidentes todas las voces autorizadas, aunque resulta más difícil saber cuánto, exactamente, porque al tratarse de una especie tropical, procedente de Nueva Zelanda, no tiene anillos, que son el método más fiable para datarlo: pero por lo menos se estima en doscientos años su edad. “Le gusta el sitio donde está y puede vivir muchos más años”, aseguran. En cambio, la palmera no tiene una esperanza de vida ni de cien años más.

El crimen que se comete ante la puerta del 092