Un reventón en la planta de gas de FCC alarma a los barrios cercanos

La planta de gas de FCC en la que se produjo el accidente | j. alborés
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En torno a las once de la noche del martes al miércoles, un potente estampido se hizo notar en gran parte de la ciudad. Los vecinos de barrios como Matogrande o Elviña pudieron escuchar lo que calificaron de “explosión muy fuerte”, sin que nadie pudiera determinar su origen, que se encontraba en A Grela, en las instalaciones de FCC: según fuentes cercanas, había reventado una de las válvulas de la planta de gas que surte de combustible a las máquinas del servicio de limpieza.

El incidente habría tenido lugar durante un cambio de turno, así que no hubo operarios en peligro, y los daños en la maquinaria, un tráiler situado en el patio de las instalaciones, tampoco fueron graves, pero el estallido fue espectacular, así como el chorro de gas tóxico (la mayoría de los vehículos utilizan gas licuado o metano) que se elevó varios metros en el aire. Las mismas fuentes mencionan que la potencia del chorro convirtió la cubierta de la planta, que protegía la válvula, en un proyectil que salió despedido más de una docena de metros. Felizmente, no alcanzó a nadie, aunque en el lugar había por lo menos un guardia de seguridad.

Dado que el suceso había tenido lugar durante el toque de queda, y se encontraba en un lugar al aire libre, la nube de gas tóxico se dispersó rápidamente, y por otro lado, al tratarse de una zona industrial, no podía afectar a los vecinos y la dirección de la planta no consideró necesario solicitar la ayuda de los servicios de emergencia, de manera que para la mayor parte de la ciudad lo ocurrido permaneció ignorado hasta hoy.

Desde septiembre

La nueva concesionaria del servicio de limpieza, FCC Ingreser Atlántica, entró en activo en septiembre y ha entrado en activo y con ella, su nueva flota, en la que ha invertido cinco millones de euros. En los últimos años, ya durante el mandato del PP, habían arreciado las quejas vecinales por suciedad en las calles, un problema que se debía en parte a la obsolescencia de la maquinaria. El nuevo contrato, tres años después de que concluyera el anterior, incluía el despliegue de más de treinta vehículos de nueva generación.

En total fueron 209 trabajadores fijos los que subrogó la nueva concesión, FCC Ingreser Atlántica, de la anterior concesionaria, Cespa,  además de 30 temporales. Entre los más de 30 vehículos que adquirieron para sustituir a los antiguos no hay solo barredoras o baldeadoras, sino equipos eléctricos, coches eléctricos para retenes y, por supuesto, de gas, que es la fuente del incidente que tuvo lugar esta semana.

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