Una resurrección histórica

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Los seis triunfos encadenados por el Deportivo, después de permanecer diecinueve jornadas consecutivas sin saborear la victoria, suponen la mejor reacción protagonizada por un equipo en Segunda División.

La escuadra blanquiazul ha pasado de ocupar el último puesto de la clasificación en la vigésima semana del campeonato liguero, con doce puntos y a nueve de los puestos de permanencia, a alcanzar los 30 puntos y abrir un pequeño hueco con el descenso. 

La reacción blanquiazul se inició en el partido que cerró la primera vuelta y despidió el año 2019, cuando, en el último encuentro de Luis César como técnico deportivista, el cuadro coruñés tumbó al Tenerife en Riazor (2-1).

A dicho encuentro, le sucedieron el 0-1 al Numancia en Soria, el 2-1 al Racing de Santander y el 1-0 al Cádiz en Riazor, el 0-1 en Albacete y el 2-1 ante la UD Las Palmas.

Cambio radical
Una resurrección que ha provocado que el descenso se aleje un poco y el playoff se atisbe en el horizonte. Sin embargo, el técnico Fernando Vázquez mantiene los pies en el suelo e insiste en que “no hay más pretensión que ganar para estar fuera de peligro”, a la vez que recuerda que el objetivo es sumar siete victorias más para lograr la permanencia.

El único precedente que se asemeja a la reacción deportivista en Segunda División son los seis encuentros que también ganó de forma consecutiva la UD Las Palmas en la campaña 1991-92, después de haber sido incapaz de vencer en ninguno de sus doce primeros duelos de Liga.
En aquel momento, la escuadra insular pasó de cerrar la clasificación, con solo cinco puntos y a cuatro de la salvación, a escalar a la decimocuarta plaza de la tabla con cinco puntos de ventaja sobre los puestos de descenso.

Sin embargo, aquel despertar no evitó que el conjunto canario bajara a Segunda B, ya que los amarillos tan solo ganaron dos de los veinte encuentros restantes, lo que les llevó a finalizar la temporada como colistas, con 25 puntos, siete menos que el Sestao, que fue la escuadra que marcó la salvación.

En el vestuario deportivista son conscientes de que aún necesitan al menos otros siete triunfos para librarse de la amenaza del descenso e insisten en que solo piensan “en el próximo partido”.

Una resurrección histórica