“Nos la jugaremos como si fuera el último concierto”

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Crecieron con ellas cuando todavía no le cantaban a María y después. Ahora las versionan y las llevan a su terreno para venir con “Algo prestado”. El resto serán “secretos” ya desvelados.

¿Cómo está funcionando “Algo prestado” en directo?
Es mucho más de lo que pensábamos. No te puedo explicar porqué. En principio, queríamos hacer un disco doble con temas propios y versiones. Como una especie de grito en un mercado sin salida, pero al final, estuvimos dos años y medio y nos sobrevino todo lo del IVA cultural. Pasó que con el último, aunque se oyó muchísimo, las ventas fueron irrisorias y después de que ves cómo las compañías echan a gente y que las salas cierran... El estudio de nuestro primer disco ya no existe. Y ya no solo estábamos enfadados por la parte social con los desahucios y el paro, también intrínsecamente en el sector por la permisibilidad que se le da a la piratería y la mala prensa de la SGAE. Teníamos poco motivos para hacer el disco de temas propios, así que me puse con la parte de las versiones, que es un mundo secretil al que nos debemos.

Supongo que no están todas las que son. ¿Qué imperó a la hora de seleccionar los temas?
Tuvimos que luchar contra un repertorio gigante para decidir cuáles eran las idóneas, cuáles se adaptaban mejor a mi voz y qué nos iban a decir los autores porque hay gente muy proclive a que no se hagan versiones en castellano de sus canciones. Lo cierto es que nos costó trabajo afinar la puntería para que no las rechazaran. Nosotros que tenemos versiones en Estados Unidos y Brasil, tuvimos trabas a la hora de conseguir el visto bueno, sobre todo, del tipo administrativo. No digo de los autores originales, porque me imagino que estas cosas las valoran los managers y la verdad es que nos lo pusieron complicado. En febrero aún estábamos pendientes de cinco temas y tuvo que quedar fuera uno de Supertramp. Así que somos afortunados de tener los que tenemos y funcionan muy bien en directo.

Además, que se alejan un poco de los de siempre.
Creemos que las más conocidas ya están, que la gente las tiene en mente. Nuestro homenaje es más humilde. Son grandes canciones de autores no tan conocidos. Casi todo el mundo piensa que “My way” es de Frank Sinatra y en realidad es una adaptación que le hizo Paul Anka del francés al inglés. Un amigo mío, que se sorprendió al escuchar el álbum, me dijo: “Esto es el volumen uno, ¿no?”, porque lo cierto es que hay para hacer 100 discos. Pero creo que el trabajo es una génesis de lo que funciona en la música, que son las canciones. Es un canto a la autoría y también a las canciones y la historia de un grupo, que no se sentía en forma para sacar un disco nuevo.

Sin embargo, aunque son versiones, parecen suyas.
A través de los años, hemos conseguido un identidad sonora y una forma de comprender la música. También tuvimos que descartar algunas. Dylan por ejemplo no se adaptaba a lo nuestro. A las que están, les dimos un peso y un sentido. Yo necesito cantar en un idioma en que pueda sentir y emocionarme 100% y no repetir frases como un papagayo. No puedo transmitir el significado de lo que canto sin conocer el idioma a fondo.

¿Fueron las propias canciones las que os sorprendieron?
Sí. De hecho nuestro productor, que no entendía el proyecto y ponía cara arrugada, fue el primero en hacerlo. Y lo hemos tomado de una forma más relajada porque cuando los temas son tuyos tiendes a mirarte más al ombligo. Aquí estamos de otro talante y se va quitando la nube negra que teníamos encima.

¿Preparados para un disco propio?
Espero que sí. Por material había ya entonces, pero yo quería que fuera el mejor y no sacar un disco por sacar.

¿Sonarán las de siempre?
Sí, en los conciertos nos embarazamos de las versiones, pero al final nos debemos a la gente, que no va a venir a escuchar el último disco. Como público, esto resulta muy incómodo. Una vez pagué 80 euros por ver a Van Morrison, pero resulta que tocó su último trabajo y cuatro o cinco canciones que no eran conocidas. Creo que como artistas, estamos obligados a entender esto y que la gente se vaya contenta. Nos la jugaremos como si fuera el último concierto. n

“Nos la jugaremos como si fuera el último concierto”