Reportaje | 10-D, “un día que deja una sensación de justicia histórica”

Los colectivos por la memoria y el BNG realizaron una concentración en el exterior del pazo | EFE
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Llueve en Sada. La “chuvia” es ese invitado que casi siempre acude a las citas importantes y la de este 10 de diciembre de 2020 a las 11.00 lo es para Galicia. Ochenta y dos años y cinco días después de su entrega a Francisco Franco en un acto institucional, As Torres de Meirás vuelven a la ciudadanía de la mano de la Aministración General del Estado.

Todavía no son las diez de la mañana y en la explanada contigua a los muros aparcan más de una docena de coches y casi medio centenar de activistas de la memoria comentan con los informadores su emoción ante un “acontecimiento histórico”, aunque la sentencia no es definitiva y los representantes políticos apuesten por la cautela, a la espera de que se resuelvan los recursos interpuestos por los nietos del dictador ante la Audiencia Provincial de A Coruña.

La entrega se retrasa porque antes los técnicos han de completar su “inspección” y comprobar que nada ha cambiado respecto al pasado 12 de noviembre, cuando accedieron al pazo para realizar el inventario de casi setecientas piezas que atesora el inmueble sadense, incluidas las estatuas de Abraham e Isaac, de las que es autor el Mestre Mateo. También parte de la biblioteca de la escritora Emilia Pardo Bazán, de la que en Meirás se conservan casi 3.000 volúmenes, según la documentación de la que dispone la Real Academia Galega (RAG).

 La Torre de la Quimera, la más alta, es el escenario escogido para el acto, al que no acude ninguno de los Franco. “Suficiente con que entregaran las llaves”, explicó a los periodistas la abogada general del Estado, Consuelo Castro Rey. Los nietos del dictador lo consideran “un circo” en el que se niegan a participar y por eso depositaron las llaves en el juzgado el miércoles a media tarde evitando así tener que acudir a Meirás.

Llueve en Sada. Los medios de comunicación se sitúan en ambos márgenes de la carretera y, entre directos y avances, esperan la autorización para entrar, que reciben pasadas las 14.00. Un “día histórico” para Galicia, se escucha mientras cámaras y reporteros avanzan por el camino interior hasta la entrada principal de la construcción, donde los representantes estatales comparecen para ofrecer los detalles del acto celebrado minutos antes en la Torre de la Quimera.

Sobre una mesa colocada al pie de la escalinata reposa la enorme llave del pazo, la que la jueza Marta Canales acaba de entregar a la abogada general del Estado, Consuelo Castro, quien inicia su exposición apuntando a “una feliz coincidencia", y es que se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos.

"La significación que este acto tiene en términos de memoria democrática encaja de manera especial con el alcance de este día", señala la abogada general del Estado. Pero los periodistas insisten en saber lo que significa para ella “un día que deja una sensación de justicia histórica”, como lo resumió la propia Castro. “Soy gallega, sé lo que significa para mí”, contestó a las interpelaciones de los comunicadores, rodeada de trofeos de caza y retratos de Francisco Franco.

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