
Un incendio que se declaró pocos minutos antes de las cinco de la tarde en el Oriental Spa, en María Pita, se saldó con una empleada intoxicada por los humos. La víctima, una mujer de más de 30 años, de nacionalidad extranjera y que no hablaba castellano, tuvo que ser trasladada al San Rafael por una ambulancia del 061 para un reconocimiento posterior, puesto que no podía comunicar su estado. En el momento del incendio, había otras tres personas en el interior del spa.
Según los bomberos, el foco se encontraba en el sótano de las instalaciones, que ocupan el número 26 de la plaza mayor de la ciudad: allí se encuentra un toallero eléctrico, donde habían dispuesto varias de estas prendas para secar. Sin embargo, el mal funcionamiento del electrodoméstico provocó que las toallas entraran en combustión. Luego cayeron en el suelo, que estaba cubierto de madera barnizada.
Quizá fue el barniz, o los aceites aromáticos que se suelen usar en los masajes, lo que proporcionó el combustible necesario para generar “la importante cantidad de humo” que llenó todo el sótano sin que nadie se diera cuenta hasta que por fin invadió el entresuelo. Presuntamente, sería entonces cuando al víctima resultó intoxicada al tratar de sofocar el fuego con sus propios medios.
Ventilación
En cambio, para los bomberos la extinción resultó muy sencilla porque era muy poca la superficie quemada. Tendieron una línea de manguera desde el exterior hasta el sótano, pero no llegaron a emplearlo, porque bastó un extintor para apagar las toallas. Más difícil resultó extraer el humo del sótano, porque no tenía ninguna abertura al exterior, y fue necesario crear una presión positiva.
Es decir, que se bombeó aire del exterior para generar una masa fría en el sótano que impulsar el aire caliente y viciado por el humo al exterior. Para ello, los bomberos emplearon un ventilador de gran potencia al que acoplaron lo que en lenguaje técnico se denomina condón: un tubo de unos sesenta metros de largo (el de mayor tamaño del que disponían en el parque de A Grela) para que la corriente de aire llegara hasta el sótano.
Las labores de ventilación duraron hasta las 18.35 horas, momento en el que el operativo se desmontó. Los daños materiales no fueron graves, excepto en el sótano.












