Acusado de chantajear a una mujer después de robarle fotos “sado”

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Cuando, en diciembre de 2009, él respondió a su anuncio de internet y comenzaron a escribirse a través de un chat, ella nunca imaginó las intenciones de su “ciberamigo”. O “ciberenemigo”, a la vista del contenido de la denuncia que la mujer interpuso contra su contacto de Messenger apenas dos meses después por chantaje.

Desde que comenzó, no aguantó más de diez días antes de acudir a la Policía, y eso a pesar de lo escabroso del relato que tendría que exponer en comisaría. Allí contó que el hombre con el que se intercambiaba mensajes había accedido a sus correos electrónicos y los del hombre con el que mantenía una relación sexual de tipo sadomasoquista. Les había robado información y fotos íntimas y con ellas había empazado un acoso constante para conseguir que ella realizara con él las mismas prácticas, bajo amenaza de revelar sus secretos íntimos a sus hijas y al resto de su familia.

Los hechos llegan el próximo día 28 al juzgado de penal 1, y pueden costarle al acusado cuatro años y dos meses de prisión, como autor de delitos de revelación de secretos y amenazas condicionales. El primero de ellos lo dejó patente el hombre en muchos de sus mensajes, cuando advertía a la denunciante que lo sabía “todo” sobre ella. “Para ser una sumisa vocacional, como tú misma has escrito en algunos de tus correos, no sabes humillarte y creo que te vendría muy bien”, le reprochaba en uno de los textos a los que tuvo acceso el fiscal.

Otros, más explícitos, demostraban que había llegado a ver fotografías y conversaciones explícitas sobre las preferencias de su interlocutora. “Quiero que adoptes una postura acorde con tu situación actual, que es exactamente con el culo al aire (...) Quiero que seas mi zorra cuando yo quiera, te avisaré y vendrás”, le exigía en otra conversación, mientras que en otras directamente amenazaba con difundir detalles de su vida íntima si no accedía a acostarse con él.

 

contraseñas

El Ministerio Público tiene indicios de cómo el acusado obtuvo toda la información que usaba en el chantaje: accediendo a las cuentas de correo de su conocida y su compañero sexual por medio de un programa que descifró sus contraseñas y le permitió leer toda su correspondencia y ver las fotografías que se intercambiaban. Por eso habla el fiscal de un delito de revelación de secretos agravado, que atañe a datos de carácter personal que destapan “la ideología, religión, creencias, salud, origen racial o vida sexual”.

A pesar de tener en cuenta que nunca logró su objetivo de acostarse con la denunciante, acusación pide también que la mujer sea compensada con 1.000 euros, por esos diez días de presiones desde la pantalla de su ordenador.

 

Acusado de chantajear a una mujer después de robarle fotos “sado”