Territorio privado de turistas supersticiosos

Los despachos coruñeses facilitan el pago con tarjeta desde esta campaña patricia g. fraga
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Papá Noel no estrena bañador en verano, pero tampoco se olvida de aparecer por la mente de los turistas para tentarlos con un décimo del Gordo de la Lotería. No hubo grandes colas –hay que recordar que la mayor parte de los viajeros empezarán a llegar a partir de esta quincena– pero las dos primeras semanas de julio han ido aparejadas a muchas ventas previsoras de un pedacito de suerte con denominación de origen coruñesa.
Como si de territorio vedado para vecinos se tratara, tan solo los foráneos se han animado a responder a la llamada de los loteros a los que les llegaron los billetes el pasado día 4. “A partir de esta semana vendrá más gente pero sí se está moviendo en ventanilla”, comenta el presidente de la Asociación de Loteros de Galicia y propietario de La Florida en la concurrida plaza de Lugo, Francisco Ramas.
Tan solo algunos abonados que quieren llevar un regalo a sus familiares se han ido acompañados de los posibles números ganadores. Como principal novedad, este año los despachos de la ciudad cuentan con el sistema de tpv para efectuar sus pagos con tarjeta.
“Esto es una facilidad al cliente que a lo mejor no lleva tanto dinero en efectivo y se está demostrando que algunos que llevarían uno o dos décimos se deciden a comprar más para la familia gracias a este sistema”, destaca Ramas.
A pesar de que la campaña acaba de comenzar ya escasean las terminaciones en 13 y 15 y la del 16, coincidente con el año, va por el mismo camino. Incluso los visitantes tienen sus peticiones de fechas concretas.
Lo mismo hacen los bares que tienen un pequeño hueco en la demanda para, a su vez, disponer de una oferta acorde a las expectativas de los clientes que no se quieren marchar de la ciudad sin tentar al azar. “Algunos bares van teniendo”, reconoce Ramas. “Estamos empezando a enviar a los bares pero de 600 que tenemos nos han pedido unos 50 y también comisiones de fiestas”, cuenta Juan Cantariño, de la administración As de Oros del Centro Comercial Los Rosales. Pese a que el negocio está algo más escondido destaca que los coruñeses expatriados están adquiriendo sus boletos y la venta “está empezando a funcionar mejor de lo que creía”.
Por contra, María Páramo, de la oficina de María Pita se queja de que la semipeatonalización les ha restado cartera de viajeros. Aún así siempre hay quien espera su turno en los soportales aunque se lleve “menos cantidad que antes”. “Llevan algunas peñas y bares pero para las empresas es pronto”, aclara.

Territorio privado de turistas supersticiosos