El museo ferrolano de la SGHN muestra el montaje del esqueleto de una ballena de más de 18 metros

SGHN ballena gigante Ponteceso

El Museo de la Sociedade Galega de Historia Natural presentó ayer en sociedad al nuevo inquilino de la sala de mamíferos marinos, un esqueleto de ballena de 18 metros de largo que ocupa la práctica totalidad del espacio en el que fue colocado tras un laborioso proceso de montaje que se prolongó durante seis meses y medio. La osamenta de este rorcual común es la segunda más grande de España pero posiblemente sí tenga un récord: el de “a balea máis grande no edificio máis pequeno”. Este comentario de tono humorístico lo hacía ayer Juan Ignacio Díaz Da Silva, el coordinador de Mamíferos Marinos de la SGHN, que fue también quien supervisó y puso todo su empeño en el largo proceso seguido desde que en marzo de 2004 el animal varó en la playa de Niño do Corvo, en Ponteceso.
Ayer no podía ocultar su orgullo por los resultados. Aseguró que el operativo que se montó para trasladar el cadáver desde el lugar en que apareció fue seguramente el más importante realizado en la península ibérica. Tres helicópteros, grúas y camiones, junto con más de un centenar de personas que se ocuparon de despiezar a la ballena y otras 25 que se dedicaron a reconstruir el esqueleto son algunas cifras que llaman la atención. Pero ninguna comparable a los 530 kilos de peso del cráneo y las mandíbulas, las 59 vértebras –que fueron ensambladas una a una–  o la tonelada y media del conjunto que hoy cuelga del techo del museo. Lo hace además, apuntó Da Silva, en una posición muy natural: la de una primera inmersión, a diferencia de otros esqueletos que presentan poses artificiales. La SGHN contó para ello con el asesoramiento de una profesora de Anatomía patológica de la Facultad de Veterinaria de Lugo.
Hasta Ferrol se desplazó también el que en 2004 era jefe de Protección Civil de Ponteceso, Javier Couto, que no quiso perderse el resultado final de un proceso que vivió desde el principio. Ayer recordaba que aquellos primeros días desde el varamiento hasta que comenzó el despiece la ballena fue una auténtica atracción y hasta la localidad se desplazaron un sinfín de autobuses escolares llegados desde diferentes puntos de la provincia.
Precisamente fue la ilusión de todos los implicados en el proyecto la que permitió que hoy la ballena sea la estrella del museo. La Diputación aportó 15.600 euros y el Concello colaboró permitiendo el enterramiento del cadáver en un terreno municipal hasta que los huesos quedaron lo suficientemente limpios.
El presidente de la SGHN, Serafín González, agradecía ayer a todos su participación para conseguir este montaje, “moi natural, pero moi espectacular”.

El museo ferrolano de la SGHN muestra el montaje del esqueleto de una ballena de más de 18 metros

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