Los éxitos llegan antes o después, pero llegan

GRA310. SANTIAGO DE COMPOSTELA, 03/12/2014.- El restaurador Pepe Solla, presenta esta mañana uno de sus platos creativos en una demostración en el Hostlal de los Reyes Católicos de Santiago. Solla ha declarado en entrevista a Efe que

Galicia ha entrado por vez primera en el selecto club de los tres soles de la Guía Repsol 2015, y el pase lo ha logrado el restaurador Pepe Solla, que triunfa con creaciones revolucionarias en su restaurante de Poio.
“Los éxitos llegan antes o después, pero llegan”, señala Solla, y, con el optimismo que le caracteriza, dice que el palmarés aumentará: “Llegaremos a tener dos estrellas Michelín, estoy seguro. No sé en qué momento, pero estoy seguro”.
Este cocinero gallego, que se refiere a su restaurante en Poio como “su casa” y que utiliza siempre el plural para departir sobre sus logros, se muestra satisfecho por este último, que aún está asumiendo y que “es obra” de un equipo de más veinte personas que día a día trabajan para lograrlo.
“Es un poco injusto no decirlo, porque en las fotos salgo yo y en las entrevistas salgo yo. En casa siempre me dicen que soy el que mejor salgo en las fotos y que por eso me mandan”, reconoce.
Pepe Solla tiene los pies en el suelo y la fama no lo ha cambiado: “Yo he llegado aquí porque me dedico a trabajar, a hacer mis cosas, a entregarme todo lo que puedo cada vez que hago algo. Y, después de todo, sigo siendo Pepe Solla, el de siempre”.
Un hombre que, aparte de su restaurante, tiene un grupo de música, una familia y una fórmula del éxito que es su dinamismo, nunca el orden, “porque soy yo un poco desorganizado”, asume, e indica que, no obstante, holgazán sí que no lo es.
“Yo no soy para nada perezoso. Si hay que ir, vamos, no me cuesta nada, no me da pereza. Y es ahí cuando llegas a todo”, abunda.
Por ello, aboga por ponerse metas y retos continuamente, ya que, en caso contrario, llegará “el fracaso y el declive”.
“Aún no hemos llegado a ningún final. Hemos hecho un camino más, hemos hecho algo bueno, pero queda mucho por andar, por conseguir, por hacer y por mejorar”, advierte, y exige que el día en el que no piense así alguien lo avise.
Echando la vista atrás, Pepe Solla recuerda que al principio sentía “muchísimo” miedo al cocinar y al mostrar su trabajo, pero la seguridad en su labor y la confianza de la gente lo han ayudado a superar ese escollo.
“Mi miedo escénico no lo puedes ni imaginar. Yo tartamudeaba”, cuenta este restaurador gallego, quien empezó en el mundo de la cocina “tarde”, con algo más de veinte años, después de abandonar la licenciatura de empresariales.
Primero lo cautivó el mundo de la sumillería, después el de la repostería, y en ambos se dio cuenta de que era necesario cambiar cosas, pero también de que en lugar de explicarlo era más fácil hacerlo.
Este cocinero apuesta por la intuición solo en el proceso de creación, pero luego incide en la gran necesidad de sistematizar todos los procesos.

Los éxitos llegan antes o después, pero llegan

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