Cortes de calles y un lanzamiento masivo de basura mantienen la tensión de las protestas

GRAFCAT6297. BARCELONA, 20/10/2019.- Centenares de personas han secundado la convocatoria de "Pícnic per la República" y han arrojado bolsas de basura, en su mayoría rellenas de papel, en el perímetro de seguridad de la sede en
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Miles de personas, unas 2.700 según la Guardia Urbana, secundaron ayer la convocatoria de “Pícnic per la República” y arrojaron bolsas de basura, en su mayoría rellenas de papel, en el perímetro de seguridad de la sede en Barcelona de Delegación del Gobierno, para simular que este edificio es un “vertedero”. Fue el inicio de la protesta que, seguida del corte de varias calles con manifestaciones, mantuvo ayer en Barcelona la tensión de las protestas por la sentencia del procés.

Con un perímetro de seguridad que blindaba la manzana del Eixample en la que se encuentra la Delegación del Gobierno, los independentistas, siguiendo las indicaciones recibidas desde las redes sociales por parte de “Pícnic per la República”, se concentraron a la altura del cruce entre las calles Mallorca y Bruc, buscando la presencia de un cordón policial. A su llegada, los independentistas se acercaron a las vallas que cubrían el perímetro de seguridad que impide acercarse frente a la Delegación del Gobierno y arrojaron bolsas de basura, muchas de ellas rellenas de papel.

“Pícnic per la República” hizo un llamamiento en las redes sociales para que esta protesta se llevase a cabo sin violencia para demostrar que el pueblo catalán es pacífico.

 

Marchas espontáneas

Alrededor de las 19.30 horas, los concentrados encendieron al mismo tiempo la luz de sus móviles y poco después los organizadores dieron por desconvocado el acto a través de las redes sociales, si bien muchos de los participantes permanecieron en el lugar y cortaron dos de las grandes arterias de Barcelona como son la Diagonal, en diferentes puntos, y la Meridiana, a la altura de Fabra i Puig.

Además, varios centenares de manifestantes independentistas marcharon de forma improvisada hasta la confluencia del Paseo de Gracia y la avenida Diagonal y camino de la plaza de Cataluña.

Tras ello, miles de personas llegaron a la Jefatura de Policía de Barcelona, en la Via Laietana en su confluencia con la plaza de Urquinaona, y se sentaron en la calzada. Lo que les separaba de la sede policial era una valla que ocupaba toda la acera de la fachada, seguida de una fila de periodistas. Al llegar ante la Jefatura, los manifestantes cantaron consignas como “Fuera las fuerzas de ocupación”, “Las calles serán siempre nuestras”, “Libertad presos políticos”, “Este edificio será una biblioteca” y el himno de “Els segadors”.

Además, fuera de Barcelona, unos 50 manifestantes incendiaron una barricada que colocaron en la vía del tren en el apeadero de Celrà (Girona), según informó el Ministerio de Fomento, pero la marcha de los violentos en torno a las 22.00 horas permitió que se retirasen los obstáculos y se pudiese circular sin problema. De hecho, según el ministerio, a esa hora ya no había incidencias en carreteras, puertos ni aeropuertos.  

Hasta el momento, los destrozos causados en los altercados registrados en Barcelona tienen un coste superior a los 2,5 millones, sin contar el pavimentado de calles y las horas extras del personal, especialmente el de limpieza, según informaron a Efe fuentes del Ayuntamiento de Barcelona. Desde el martes, los grupos violentos han prendido fuego a 1.035 contenedores y los bomberos de Barcelona recibieron durante los altercados de la noche del sábado un total de 79 avisos para apagar 48 fuegos en la calle. Las citadas fuentes precisaron que, a los 2,5 millones de daños ocasionados durante los disturbios, se habrá de añadir las pérdidas que cuantifique la empresa municipal de transportes. Los destrozos consisten, además de en la quema de contenedores, en daños a la señalización viaria, pavimentación, semáforos, cuadros eléctricos, árboles y mobiliario urbano, entre otros elementos.

Y mientras se mantienen las protestas y los disturbios en las calles de diferentes localidades catalanas, la exconsellera y candidata de JxCat al 10-N Laura Borràs criticó los “excesos policiales inadmisibles” de los Mossos d’Esquadra y remarcó: “No podemos protestar contra la represión del Estado y no cortar de raíz la nuestra”.

Borrás pronunció un discurso al término de la reunión de candidatos de JxCat a las generales, que posaron a su lado con fotos de los cuatro condenados del procés que presentaron como cabezas de lista: Jordi Turull, Josep Rull, Joaquim Forn y Jordi Sánchez.

La portavoz en el Congreso subrayó que JxCat no desea una “revolución violenta”, si bien afirmó que estos días los jóvenes han mostrado su “ira” con “movilización de día y también resistencia de noche” tras vivir unos “excesos policiales inadmisibles”.

Cortes de calles y un lanzamiento masivo de basura mantienen la tensión de las protestas