Los transportistas contabilizan cerca de 70 coches abandonados

Un coche abandonado en O Birloque, desde hace varios años, con las ventanillas reventadas | pedro puig
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El espacio público es un bien escaso, de ahí el encendido debate que suele conllevar su gestión. Desde la asociación de transportes ligeros de la ciudad consideran que está siendo negligente al respecto y denuncian que han contabilizado cerca de 70 vehículos, incluido alguno de gran porte, abandonados desde hace mucho tiempo, algunos varios años, en la vía pública, sin que el Ayuntamiento haya hecho nada para solucionar este problema.

El presidente de la asociación, José Manuel Reimúndez, afirma que es posible encontrarlos en todos los barrios de la periferia, así como polígonos, lo que afecta a su colectivo de forma directa: “No entendemos cómo permite el Ayuntamiento que la gente disponga así del espacio público cuando nosotros tenemos que hacer una solicitud cuando realizamos una mudanza”.

Aunque Reimúndez asegura no estar en contra de algunas medidas de reordenación que están llevando a cabo, como por ejemplo la peatonalización, considera que el Gobierno local no tiene las prioridades claras. “Lo primero es eliminar la basura de nuestras calles”, añade. Y asegura que muchos de esos vehículos permanecen desde hace meses o incluso años, en algunos casos, a la intemperie, sin que la Policía Local ponga remedio.

Cerca de 300 en 2019

De hecho, son los agentes municipales los encargados de localizar los vehículos en estado de abandono y luego, a sus dueños, para obligarles a retirarlos de la vía pública. El año pasado consiguieron hacerlo con 300 de ellos, una cifra elevada, porque el fenómeno es bastante común.

“Es bastante fácil descubrirlos –comenta un agente–lo más fácil es cuando descubren que tienen las ruedas deshinchadas. Es una señal clara”. El motivo de que los conductores decidan dejar sus coches aparcados, suele ser que no han pagado el seguro de circulación, o que no han pasado la ITV, y prefieren no arriesgarse a circular con él y darlo de baja,  implica trámites y gastos. Así que el turismo simplemente se va degradando, sin ninguna clase de mantenimiento.

Por eso mismo resulta relativamente fácil para los agentes municipales convencer a los propietarios de que retiren el vehículo: “Eso es fácil porque lo primero que dejan de pagar es el seguro, y sin él no puede estar en la calle, ni siquiera aparcado”.

Los transportistas contabilizan cerca de 70 coches abandonados