Un grupo de encapuchados asalta el edificio de UGT y arroja amoníaco a la cara de un sindicalista

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abel peña > a coruña
  Eran las diez y cuarto de la mañana cuando por la puerta principal de la sede de UGT entró una grupo de hombres, muchos de ellos encapuchados. “Llevaban bolsas, y me pareció algo raro, pero no sospeché lo que iba a pasar”. Unos minutos más tarde, los mismos hombres bajaban corriendo las escaleras y escapaban a la calle, sin las bolsas: su contenido había quedado esparcido por toda la tercera planta del sindicato y el secretario general de organización de la Federación de Servicios Públicos, Luis Baneira, salía flanqueado por dos compañeros camino al hospital: los asaltantes le habían arrojado un líquido a la cara que le que quemaba los ojos.  
En un principio, se creyó que se trataba de ácido nítrico, lo que le hubiera producido graves abrasiones, pero que en realidad podría ser amoníaco. Dos horas más tarde, ya se hallaba de regreso en la sede del sindicato, donde participó en una reunión con el secretario comarcal, José Carrillo, y la concejala de Medio Ambiente, Nieves Vázquez. La presencia de la edil socialista obedecía al hecho de que se sospechaba que los atacantes pertenecían a la empresa Cespa, concesionaria del servicio municipal de basuras.
La propia víctima explicó que “estaba en mi despacho, hablando por teléfono, cuando me empezaron a caer cosas encima”. Algunos de estos proyectiles eran huevos, y el líquido que, según Baneira, “olía a amoníaco que tiraba de espaldas”.
Se cubrió con el brazo, pero inmediatamente comenzó a sentir picor en los labios y un ojo, así que, mientras sus atacantes escapaban, se lavó inmediatamente la cara. Según recuerda el secretario sindical, gritaron “esto es por Cespa”. Unos iban encapuchados, otros se cubrían el rostro con pañuelos y unos pocos llevaban la cara al descubierto.

El Ideal Gallego-2011-05-06-002-c149bd23Agresión > Detrás de ellos dejaron un rastro de basura, que al parecer habían recogido de los contenedores cercanos al edificio de Fernández LaTorre, y con la que ensuciaron los despachos y pasillos de todo el tercer piso. El olor de los desechos era tan fuerte que se dejaba sentir incluso en los pisos superiores. Afortunadamente, no hubo ningún herido, aunque además de Baneira, los atacantes habrían agredido a una segunda persona, una mujer que les habría indicado donde se encontraba el sindicalista y a la que después habrían apartado de un empujón.
Todo duró apenas unos segundos. Poco después se personaban en el lugar de los hechos agentes de la Policía Científica, que recogieron pruebas del despacho de la tercera planta en la que se cometió la agresión y que Baneira comparte con otras dos personas. El piso permaneció acordonado durante buena parte de la mañana, por lo que los trabajadores de UGT tuvieron que permanecer fuera de sus puestos durante la mayor parte de la mañana, mientras la Policía Científica continuaba con sus pesquisas.
A medida que se iba conociendo lo sucedido, comenzaron a llegar las expresiones de condena por este atentado, el segundo que sufre la sede de UGT en lo que va de año. El primero en expresar su repudia fue el propio Carrillo, que lamentó que “esa clase de ataques sexan cada vez máis frecuentes”. La concejala de Medio Ambiente, nada más salir a la calle, habló en términos parecidos al tiempo que añadía que reconocía que, según los testigos “los agresores gritaban que era de Cespa, pero me gustaría pensar que no es así”.
En todo caso, Vázquez pidió paciencia para que la Policía Nacional tenga tiempo de hacer su trabajo: “No se puede manchar el nombre de los trabajadores de la empresa de basuras, que son 4.000 personas”. En cuanto a si el Ayuntamiento tomará medidas en caso de que se descubriera que los atacantes eran realmente empleados de Cespa, la edil socialista evitó pronunciarse sobre el tema, insistiendo en que era demasiado pronto para pronunciarse sobre el particular: “Vamos a esperar el resultado de las investigaciones”.


El Ideal Gallego-2011-05-06-002-c15d439fLa fachada ya había sido atacada en febrero con una bomba de salfumán

A.P. > a coruña
  Cuando tuvo lugar el anterior ataque a la sede de la UGT, José Carrillo ya había expresado su temor a que se repitiera y Yago de Ron, secretario de organización de la Federación de Servicios Públicos (FSP) había declarado  que estar seguro de que  no va a ser el último” . El suceso de ayer le da la razón. Además, es mucho más grave que el que tuvo lugar el día 9 de febrero, cuando unos desconocidos arrojaron una botella que contenía un líquido inflamable contra la puerta de madera del edificio, causando daños leves.
Aunque en un principio se habló de un cóctel molotov, lo más probable es que lo que usara en aquella ocasión fuera una bomba de salfumán: una mezcla de sosa cáustica y bolitas de aluminio metida dentro de una botella de plástico, como la que se encontró derretida en el lugar del suceso. El artefacto no necesita  llama y arde con menos fuerza, sin explotar, por lo que no causa tantos daños como  el cóctel molotov.

Un grupo de encapuchados asalta el edificio de UGT y arroja amoníaco a la cara de un sindicalista