
La catedrática de la Universidad de Santiago, Milagros Otero, se convirtió ayer en la primera mujer en ingresar en la Academia de Jurisprudencia, lo que convirtió el solemne acto en un hito muy especial en la historia de la institución.
¿Cómo recibe este reconocimiento?
Con mucho gusto y orgullo. Soy una persona vocacionalmente dedicada al Derecho y a defender la justicia desde un punto de vista más allá de la aplicación de la ley. Es una gran satisfacción.
¿Por qué ha habido que esperar hasta 2012 para ver a una mujer en la Academia?
No lo se, pero está muy mal. Además, ahora hay muchas más mujeres que hombres en las facultades y además, son mucho más disciplinadas, serias, constantes y con mejores expedientes.
¿Y cómo interpreta este cambio de números?
Creo que para llegar a la cúspide de una carrera hay que sacrificar muchas cosas, que tal vez las mujeres no hagan por razones familiares.
¿Usted lo hizo, entonces?
Sí, he apostado por el esfuerzo y por trabajar muchas horas. Y esta es la opción de mi vida.
Y ahora recibe un gran reconocimiento.
Me alegra por mí, pero también para que abra el camino a otras muchas que lo merecen tanto o más. n




















