“Si no pudiera hacer cine sería como si me faltara un brazo”

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El Ideal Gallego-2011-06-02-013-4c505d83david trueba cineasta, periodista y escritor

entrevista de nagore menayo

Director, actor, guionista, escritor y periodista. Las facetas artísticas en las que desarrolla su actividad profesional David Trueba son tantas como necesarias para definirle.
Afirma necesitarlas todas pero no sabe explicar por qué. “Supongo que porque me dan placer”, se atreve a interpretar. Será por eso que no ha sido capaz de dejar ninguna de sus “pasiones” de lado. “Necesito el cine para evadirme de la vida diaria. Si no pudiera hacer cine o escribir libros sería como si me faltara un brazo”. “Con todas me identifico, las combino y las quiero seguir explorando”, afirma el cineasta madrileño.
Para explicar esa “dependencia” suya y esa relación inseparable a su entender entre la literatura y el cine, acudió ayer a la UNED, invitado por el Centro de Formación y Recursos de A Coruña, que cerraba ayer su VII ciclo “Encuentros con autores” con la participación de Trueba.
Con todos los frentes de trabajo que tiene abiertos, no es de extrañar que muchos de los proyectos se queden en el tintero, pero prefiere no hablar de lo que no pudo ser. “Las cosas que no llevaste a cabo son como los hijos que no tuviste”, sentencia. “Algunos fueron fruto de una pasión de un tiempo que luego se pasó, otros siguen en la cabeza, pero me temo que tendía que vivir varias vidas para poder realizar todos”, bromea.

Próximos proyectos > Trueba centró ayer su charla en la forma paralela en que discurren la literatura y el cine y cómo una se nutre de la otra. Algo que, en la obra de Trueba, alcanza su ejemplo más claro en la película “Soldados de Salamina”, rodada en 2002, y que adapta la novela homónima de Javier Cercas.
Pero tras esa experiencia de adaptación de la literatura a guión cinematográfico, Trueba se deja llevar por otros derroteros en sus próximos trabajos. Ya prepara la presentación de su última película, “Madrid 1987”, cuyo rodaje acaba de finalizar y que está interpretada por María Valverde y José Sacristán y que se podrá empezar a conocer en otoño.
En esta pieza se plasma “el enfrentamiento generacional de los dos personajes: un veterano periodista muy consolidado y una joven estudiante de Periodismo”, explica su director.
La pregunta entonces es más que obvia: ¿se verán toques autobiográficos?. La respuesta también lo es: “Por supuesto. Me identifico a la perfección con el personaje de la estudiante. 1987 también fue mi primer año de carrera, era joven  e iluso, como todos. Tenía mis deseos, mis mitificaciones de la gente que me gustaría ser”, recuerda. Pero tras décadas de trabajo reconoce que en todos esos años ha conocido a algunos de sus mitos, y en esas experiencias ha encontrado “decepciones y satisfacciones”.
Sin embargo, Trueba asegura que él lucha todos los días por llegar a ser lo que quiere ser. “Me queda más por hacer de lo que he hecho, pero confío en tener una larguísima longevidad que me permita realizar todas mis ideas”, afirma entre risas.
Entre estos planes está el de seguir cultivando su faceta de periodista (ahora colabora con columnas semanales en varias cabeceras), que “quizá sea la que ha visto más difuminada por el cine y la literatura, pero sigo creyendo que el Periodismo  es una labor maravillosa y que la sociedad la necesita”, asevera. Al tiempo recuerda que no ha perdido “ni un ápice” de la ilusión de sus comienzos y que considera un “gran privilegio” poder escribir en prensa.

“Si no pudiera hacer cine sería como si me faltara un brazo”