Los choqueiros se ponen a cubierto para mantener su fiesta de Carnaval

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Ni es Brasil, ni falta que hace. La diversión choqueira no necesita ni de un gran sambódromo ni de un tiempo veraniego que invite a salir a la calle. Porque el espíritu choqueiro lleva incluso a desafiar hasta las olas más altas del temporal y la lluvia más fría del invierno. Así fue de nuevo ayer, cuando disfrazados con sus mejores (o peores) galas los coruñeses volvieron a tomar Monte Alto en el martes de Carnaval. Eso sí, el lugar de la fiesta se tuvo que trasladar desde la calle de la Torre hasta el colegio de la Grande Obra de Atocha donde, bien a cubierto, no se perdió ni un atisbo de la diversión.
Ya por la mañana las ofrendas a clásicos del entroido coruñés como Nito, Canzobre o César Sanjosé llenaron de jolgorio la ciudad y avisaron de lo que se iba a producir tras la hora de comer.
Primero fue el turno de los niños, que parapetados finalmente en el pabellón del colegio desfilaron ante la atenta mirada del “catedrático” concejal de Cultura, José Manuel Sande. Muertos vivientes de lo más “riquiños”, aprendices de chef pasteles y chuletones en mano, cafetaleros con burro, piratas, demonios, familias imperiales chinas e incluso un bebé a modo de palomita de maíz hicieron las delicias de los familiares, vecinos y de un divertido Sande a duras penas lograba mantener la compostura ante lo que veían sus ojos. 
A continuación, los adultos recogieron el testigo y, pese a que algunos valientes quisieron dar colorido a la calle de la Torre, se refugiaron en las instalaciones educativas para vivir el Martes de Carnaval. En el concurso de choqueiros el protagonismo recayó en familias completas de indígenas, agricultores con espantapájaros incluido, grupos medievales, superhéroes como Songoku o los protagonistas de la Guerra de las Galaxias y grupos tradicionales a modo de Santa Compaña, entre otras “cosas”.
Incluso hubo lugar para la sátira religiosa y para que la concejala de Xustiza Social e Coidados, Silvia Cameán, que junto al edil de Emprego, Alberto Lema, juzgaron el concurso, se subiera a una peculiar “moto”.
Hoy A Coruña dirá adiós al accidentado carnaval con la tradicional desentronización del Dios Momo y su quema y con el entierro de la Sardina, si es que el mar no decide “ponerse bravo” y devolver el pescado a tierra.

Los choqueiros se ponen a cubierto para mantener su fiesta de Carnaval