“Los inquilinos siempre han sido los patitos feos; nadie se preocupa por su situación”

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En una sociedad en la que son los propietarios de viviendas los que suelen hablar, la letrada Verónica Urreaga defiende desde 2008 los derechos de los inquilinos coruñeses desde una asociación.

 

La agrupación es casi desconocida, ¿cómo se originó?

Es una entidad sin ánimo de lucro que se creó para defender los intereses de los arrendatarios. Surgió en 1932 porque los propietarios ya tenían la Cámara de la Propiedad, que ahora ya ha desaparecido.

 

¿Cuál es su papel dentro de la organización?

Soy la abogada pero la asociación tiene su presidente y su junta directiva. Es decir, los inquilinos van a la asociación, que está en Cabo Santiago Gómez, a hacerse socios y cuando tienen algún problema deben acudir allí primero. Si lo que comentan es un tema de abogados les indican que vengan a verme. Es como si el médico de cabecera diese un volante para el especialista.

 

¿El hecho de tener una abogada estable indica que tratan muchos asuntos judiciales?

Sí. Suelen tener distintos problemas, porque los inquilinos siempre han sido los patitos feos de la sociedad y nadie se ha preocupado por ellos.

 

¿Con qué temas lidia ahora?

Con la crisis se han disparado los desahucios por falta de pago. En los medios solo se habla de los desahucios hipotecarios, que están mal llamados desahucios, ya que son ejecuciones hipotecarias. El desahucio por falta de pago es entre particulares, es decir, cuando el arrendador es un particular y el arrendatario otra persona o una empresa. Estos casos no salen en televisión porque como no es un banco el que los echa no importa, tiene menos repercusión mediática; salvo en el caso de Aurelia Rey.

 

¿Qué posibilidades les quedan a los afectados?

No les queda más remedio que pagar, no hay otro margen. Ahora con la crisis Cáritas está ayudando. Tengo asuntos como los de un señor que debía tres meses y la ONG le ha dado el dinero y le va pagando las mensualidades hasta que encuentre trabajo pero tenía que haber una ayuda para el alquiler o viviendas sociales para ellos. Las ONG están sustituyendo al Estado, que es el que los tendría que apoyar.  

 

¿No existen subvenciones para colaborar en casos graves?

No y, sin embargo, Zapatero había sacado una para ayudar con las hipotecas. El que compra un piso es porque gana un buen sueldo y se puede permitir ese lujo; los arrendatarios pagan un alquiler porque no pueden comprar. Con la crisis se están quedando sin trabajo y a lo mejor solo cobran unos meses de paro o reciben uno muy pequeño y de eso tienen que pagar alquiler y luz, vestir, comer y si tienen niños es peor... Al final dejan de pagar el alquiler.  

 

¿Esto también perjudica a los dueños de las viviendas?

Es verdad que el propietario no es una ONG. Lo más probable es que necesite ese dinero de las rentas para vivir y entonces tiene que recurrir al desahucio. Pero desde la reforma del 94, la Ley de Arrendamientos Urbanos siempre ha beneficiado al propietario. Y ahora con la nueva ley del desahucio exprés, más, porque con un mes que te retrases ya te pueden demandar por falta de pago. Si enervas la acción, es decir, si pagas antes de que se celebre el juicio puedes continuar en el piso, pero si dejas de pagar otro mes te vas a la calle. Están muy desprotegidos y encima con la nueva ley se hacen contratos por tres años y no por cinco como antes. Si a los tres años te renuevan el contrato y te ponen una renta tremebunda te tienes que marchar.

 

En el sector de la gestión inmobiliaria se muestran muy críticos con las rentas antiguas que siguen vigentes en A Coruña.

Se habla de rentas de los años 50, 70 u 80 y hay que entender que en aquellas épocas eran altas. El arrendador alquiló los pisos por un precio que a él le venía bien. Eso se fue desfasando porque no se actualizó el IPC pero ahora les quieren cambiar el alquiler, sobre todo, a gente mayor pensionista que gana muy poco. Los propietarios se quejan pero estas personas tienen derecho a una vivienda y tendrá que ser el Estado el haga casas sociales como en el resto de Europa.

 

Cuando desaparezca la renta antigua va a haber un verdadero problema.

Claro, por eso es necesario que el Estado actúe.

 

¿Detecta muchos casos en los que los arrendatarios estén sufriendo presiones para irse?

Muchos. No solamente en el caso de los desahucios sino en pisos de renta antigua en los que se está pagando correctamente. Generalmente son antiguos y tienen mal las ventanas, hay filtraciones y los edificios están medio vacíos. Para echar a los que quedan  dejan que se vaya arruinando.

 

¿Hay casos graves en la ciudad como los que se trascienden por televisión?

A montones. Ocurren cosas como que un dueño no arregle una cubierta, se le manden varias cartas, se les lleve a juicio y cuando se va a celebrar pida la ruina y todo por querer echarte. Hay barbaridades. He tenido un caso de una persona que vivía en un cuarto y el quinto estaba vacío: el propietario rompió las ventanas e hizo agujeros en el piso superior para que le entrara agua y se marchara.

 

¿Estas acciones no eran más propias cuando había más demanda de solares?

Sí, pero ahora el problema es que se niegan a realizar obras de reparación. Además, en los contratos suele poner que la renta variará según el IPC. Como hasta ahora el índice siempre subía los dueños subían el alquiler pero  este año, en el que bajó, nadie quiere reducir los costes. Otro problema frecuente es que quieran repercutir las inversiones en obras en los inquilinos, que no están obligados a abonarlas.

“Los inquilinos siempre han sido los patitos feos; nadie se preocupa por su situación”