“Soy una privilegiada porque cada vez es más difícil hacer cosas y hacerlas bien”

la actriz hará el papel de dos mujeres insatisfechas espinosa
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Aitana Sánchez-Gijón será Sara, una mujer diez con la particularidad de que ya no atrae a su compañero de alcoba. Sin embargo, se convertirá según avance la obra en Valerie, una psicológa sedienta de terapia porque su insatisfacción viene de lejos. De cuando era niña. La actriz protagoniza el viernes en el teatro Colón la obra “Babel” que viene envuelta de comedia pero a medida que el espectador la destripa se va vistiendo de thriller para acabar siendo un drama. Sobre las relaciones y ese “anhelo de buscar algo porque lo que tienes no te satisface”.

Para Aitana, la pieza no se puede encasillar. Comienza en clave de vodevil pero termina “llevándote a terrenos que no te esperas”. Y pasa que la puesta en escena de dos parejas que acometen infidelidades a la misma hora da paso a la historia de otros personajes que aparecen en la segunda parte y “se arma un puzzle muy curioso”.

“Babel” pide al espectador un alto grado de atención porque los cuatro primeros personajes van repartiendo pildoritas, informaciones que le hacen cambiar su punto de vista con el tiempo y ocurre que “la obra da mucho que hablar después de la función”. Quizás porque “sacude conciencias” y al final se trata de que el teatro “emocione y no haga sentirte tan solo, que veas que los demás también reconocen como normales las cosas que te pasan a ti”.

Así es que la torre que utilizó Andrew Bovell hace 14 años como título de su obra sigue sirviendo de metáfora de lo que pasa actualmente. Cuando “parece que hablamos idiomas distintos aunque sea el mismo” y todo transcurre en un falso escenario donde “si tardas tres segundos en contestar al whatsapp te preguntan qué te pasa”. Esto no significa un cambio para la que paseó por las nubes con Keanu Reeves porque “seguimos estando tan solos como siempre”.

Por su parte, la intérprete alaba el trabajo de la directora Tamzin Townsend con la que repite después del éxito de “Un Dios Salvaje”. Sobre ella dice que tiene el don de no perder nunca de vista al espectador. Por eso, la estructura aparece limpia y fácil de digerir. A pesar de que se teje con nueve personajes metidos en tan solo cuatro cuerpos. Algo que no tiene nada que ver con la crisis, dice Aitana. El autor lo dejó así sentado por escrito.

Y Sánchez-Gijón se sube a la palestra con Jorge Bosch, Pilar Castro y Francesc Albiol para girar “Babel” después de cuatro meses en cartel en el teatro Marquina de Madrid. Para ponerse en la piel más tarde de “La Chunga”, de Vargas Llosa, y volver a la tele para protagonizar una serie con Paula Echevarría y Miguel Ángel Silvestre.

En este sentido, la artista reconoce que es una privilegiada ahora que “es más difícil hacer cosas y hacerlas bien”. Aitana asegura que la subida del IVA ha repercutido en los espectáculos teatrales hasta el punto de que se ha notado un 30% de bajón en el patio de butacas: “Las compañías públicas han sufrido recortes del 80% en sus presupuestos y yo gano la mitad de lo que ganaba hace tres años”.

Por esta razón, la actriz no quiere imaginarse lo que les está pasando a los actores con menos reconocimiento público: “Profesionales que se plantean dedicarse a otra cosa”. Afortunadamente, Aitana puede vivir de esto. Y prepara una nueva función de “Babel” con descuento. Lo tendrán los que acudan en pareja al teatro. A las ocho y media.

“Soy una privilegiada porque cada vez es más difícil hacer cosas y hacerlas bien”