Doble de callos para desayunar

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  ANÁLISIS de  MIGUEL PAMPÍN

Hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad. Hace ocho años, ayer como quien dice, era impensable el debate electoral en A Coruña. Como mucho, como mucho, Paco Vázquez delegaba en alguna de sus “iron women” –ora Marón, ora Barcón– para batirse en duelo con Tello –siempre con Tello– y con el Corcoba, Erias o candidato popular de turno.
Pero él no. Paco no debatía. Llegó Losada y la cosa cambió. El cuerpo a cuerpo ya era posible, aunque solía ocupar su espacio natural, hacia el ocaso de la campaña. Pero ayer sucedió algo insólito, desconcertante y en cierto modo revolucionario. Apenas nueve horas después de la pegada de carteles Javier Losada, Carlos Negreira y Xosé Manuel Carril se encerraban en el estudio de Radio Coruña con la jefa de informativos, Consuelo Bautista, a debatir.
¿Un plato demasiado fuerte para desayunarse la campaña? Pues toma dos tazas. La escena se repetía hora y media después en otra emisora de la ciudad.
Y se preguntará el que pregunta ¿quién ganó? Y la respuesta es a la gallega: ¿pero ya ha empezado el partido?
El debate, el primero, arrancó con un sorprendente respeto por los turnos. Durante media hora, los tres candidatos se fueron cruzando el fuego sin interrumpirse y con obediencia franciscana a las justas indicaciones de la moderadora.
Pero un comentario a micrófono cerrado de Carril –quejándose de que aquello se estaba convirtiendo en cosa de dos– avivó la brasa, y el debate cobró vida.
La batalla se entabló por demostrar que no todos son iguales. Que en la diferencia está la virtud. Losada se desmarca de Carril. El nacionalista dice que PSOE y PP, “a mesma cosa é”. Negreira se presenta como la alternativa eficaz...
Al final, el diálogo deja a cada uno en su posición de partida, con pequeñas “contaminaciones” del otro lado del espejo.
El alcalde es el alcalde, aunque ejerza en funciones, y como tal le corresponde presumir del fruto de su gestión. Pero ensaya la oposición: “Y usted, señor Negereira, ¿qué ha hecho?”.
Negreira responde. No ha hecho nada porque la oposición no maneja la máquina de hacer. Pero de vez en cuando se ve triunfador y juega a que ha llegado el momento de tomar las riendas.
Y Carril... Carril paga la novatada. Pelea por meter baza y por evitar que el baile no sea por parejas y agarrados. Carril se queja y apela a la equidad. Carril levanta el dedo.
Dicen los testigos presenciales que la cosa acabó en apretón de manos y atisbo de sonrisa. Ganar, ganar, lo que se dice ganar... Ganó la democracia.


 

Doble de callos para desayunar