El acusado de matar a su compañero de piso en Labañou alega que actuó en un arrebato por sus “burlas”

La Audiencia de A Coruña juzga, con Tribunal de Jurado, al hombre que supuestamente asesinó a su compañero de piso | EFE
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El hombre acusado de asesinar a su compañero de piso asfixiándolo con un cinturón en abril del año pasado en la ciudad alegó haber actuado en un “arrebato”, porque tenía un actitud de “burlón”. Así se pronunció el sospechoso de asfixiar a otro varón con el que convivía, tras discutir con él por dinero, en la primera sesión de la vista oral del juicio celebrado, con tribunal de jurado, en la Audiencia Provincial de A Coruña.

El acusado, para el que la Fiscalía solicita diecisiete años de prisión por un delito de asesinato con alevosía, aseguró que su compañero de piso había difundido un vídeo sexual suyo del que no hay rastro alguno.

“Él empezó a tener una actitud de sobrón, de burlón, de bravo”, declaró el presunto asesino, que indicó que, ante las “chorradas” que le estaba diciendo su compañero, en relación a asuntos de santería y de amenazas con llamar a la Policía, él lo cogió “por el cuello” y comenzó un “forcejeo”.

Asimismo, reconoció que ambos discutían por dinero, ya que la víctima le decía que supuestamente le debía su parte del alquiler de la vivienda. “No estoy orgulloso”, remarcó el procesado, que también narró que al verlo muerto intentó “reanimarlo” pero aseguró que “no sirvió de nada”.

El abogado del acusado defiende que su patología “esquizoide”, junto con la “provocación” de la víctima, generaron en el agresor un “estado de arrebato u ofuscación” por el cual acabó cometiendo un “homicidio imprudente” cuando solo pretendía darle “un susto” para que lo dejara “en paz”.

Expulsión
Por ello, pide para su defendido tres meses de prisión por un delito de homicidio imprudente y, subsidiariamente, de dos años y medio de cárcel por un delito de homicidio, en cuyo caso procedería sustituir esta pena por la expulsión del territorio español, dado que se encuentra en el país de forma irregular, al tiempo que demanda tener en cuenta dos atenuantes, la de arrebato u obcecación y la de confesión de su actitud a las autoridades después de dar muerte al compañero.

El 12 de abril de 2019, dedicados a ejercer la prostitución, comenzaron a discutir en la vivienda que compartían en el barrio de Labañou sobre cuestiones de dinero y de un supuesto vídeo sexual, según el acusado.

En el enfrentamiento, el supuesto agresor de forma “sorpresiva y repentina” y “con la intención de acabar con la vida” de su compañero, lo agarró por el cuello con su brazo derecho y presionó con fuerza “durante unos minutos”. En esta posición, le cogió el cinturón que este llevaba puesto y se lo colocó en el cuello, presionando “con fuerza” hasta provocar la asfixia y su muerte, señala el escrito de la Fiscalía.
Después, el supuesto asesino preparó sus maletas y llamó a una conocida de ambos confesándole que había “matado” a un varón, y después, al ver que la mujer no llegaba, bajó a la calle y alertó a la Policía pidiendo una patrulla para que acudiera a detenerlo. Los agentes encontraron al sospechoso en el portal, donde confesó que era el alertante y que “se había pasado con un cinturón”.

El procesado, en prisión provisional, fue diagnosticado con “algún rasgo esquizoide”, con restricción de la expresión emocional, apatía y “frialdad emocional”, pero esta patología “no afectó en absoluto a su voluntad ni a su capacidad de comprensión de los hechos descritos y de las consecuencias de estos”.

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