El nuevo comedor social de Cáritas en Labañou ya tiene lista de espera

un sacerdote bendice las instalaciones el día de su inauguración pedro puig
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No han pasado ni tres meses desde la inauguración del nuevo comedor social de Cáritas en Labañou y el servicio ya cuenta con lista de espera. En un principio los responsables de la entidad benéfica pensaban que la demanda sería menor por la lejanía del local respecto al antiguo centro Boandanza (en el Agra del Orzán), pero las instalaciones han llegado al límite de su capacidad y el espacio no sirve para cubrir toda la demanda.
Cáritas Interparroquial de A Coruña hizo esta semana balance de los servicios prestados en las parroquias y en la sede central desde 2012 y también mostró algunas cifras de los primeros meses del año. Una de sus principales aportaciones a la sociedad coruñesa, además de la atención primaria y la ayuda para pagar las facturas y los alimentos, seguirá siendo el comedor social, ahora trasladado al barrio de Labañou.
El servicio de reparto de comidas, que hasta el mes de febrero se realizaba en el Centro Social Boandanza –ahora cedido al Ayuntamiento y en plenas obras para crear un centro de día y otros servicios de atención–, continúa desde principios de marzo en las instalaciones del antiguo comedor de la parroquia del Socorro, que llevaban años sin ser utilizadas.
Su directora, Merche Carrión, aclara: “A finales de marzo ya teníamos 43 plazas”, si bien los voluntarios empezaron a medio fuelle con solo 32 usuarios.
El problema es que de inicio Carrión calculaba que como mucho y adaptando el inmueble se podría dar cabida a 60 comensales a finales de este año, pero a estas alturas “ya hay una lista de espera de 15 personas para el comedor”. La duda es cuándo podrán sentarse a comer con los demás comensales, pero Carrión tranquiliza a la sociedad advirtiendo que aunque no tienen espacio en el comedor se están atendiendo sus demandas de alimentación “a través de otras vías.

desde zonas alejadas
De hecho, en un primer momento se creyó que no se alcanzarían las 90 personas que se atendían en la zona del Agra del Orzán ni de lejos por la ubicación del nuevo servicio pero la realidad está rechazando esa premisa. “Está viniendo gente de zonas como la Sagrada Familia, un poco lejanas, porque hay familias con hijos y la necesidad es muy fuerte”, reconoce Carrión, que opina que hay que ayudarlas a salir de “un apuro gordo” como el actual.
Además, los párrocos de Santa María de Oza o Monelos, por poner dos ejemplos, han comentado a la responsable que en sus entornos de influencia hay vecinos susceptibles de ser usuarios si bien la lejanía y el coste extra que les supondría desplazarse impide que las solicitudes de atención se disparen aún más.
En todo caso, con las limitaciones actuales será complicado llegar a cifras del año pasado cuando el “reparto de comidas a personas en situación de vulnerabilidad y exclusión social alcanzó las 9.526 comidas”. Este dato, incluido en la memoria de la entidad social, suma a aquellos usuarios atendidos directamente en el antiguo comedor y a los que recogían los alimentos.

El nuevo comedor social de Cáritas en Labañou ya tiene lista de espera