Trump confirma la retirada de EEUU del acuerdo contra el cambio climático

El presidente de EEUU, Donald Trump | Kevin Lamarque (reuters)
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó ayer la ruptura de su Gobierno con el Acuerdo de París contra el cambio climático, con el que su predecesor, Barack Obama, se comprometió a finales de 2014, en un gesto sin precedentes hasta entonces por parte de una Administración norteamericana.
“Fui elegido para gobernar Pittsburgh”, una ciudad del cinturón industrial estadounidense, y “no París”, dijo Trump.
El presidente estadounidense argumenta que los compromisos recogidos en ese “mal acuerdo” perjudican a EEUU y, en concreto, al desarrollo de su economía y a la creación de empleo. El objetivo del inquilino de la Casa Blanca pasa por buscar un documento más favorable y “justo”, aunque por el momento no ha aclarado cómo ni cuándo lo hará.
Explicó que no quiere que nada se “interponga en el camino” del desarrollo de Estados Unidos y apeló a su “deber solemne” de proteger los intereses de su país. El gesto de Trump sitúa a EEUU junto a Siria y Nicaragua, que tampoco se unieron a un acuerdo del que sí forman parte más de 190 países. Obama se había comprometido a que el país norteamericano redujese las emisiones de gases contaminantes entre un 26 y un 28% para el año 2015.
Estados Unidos es el segundo país más contaminante del mundo, solo por detrás de China. Los expertos estiman que emite a la atmósfera más del 15%de los gases registrados en todo el mundo. El artículo 28.1 del Acuerdo de París contempla la posibilidad de que una de las partes decida dejar de serlo, pero sujeto a determinadas condiciones, por lo que ahora está por ver cómo se lleva a la práctica el cumplimiento de una de las promesas electorales más controvertidas de Trump.
Por otro lado, Trump firmó un documento que implica el aplazamiento del posible traslado de la embajada norteamericana en Israel desde la ciudad de Tel Aviv a la de Jerusalén, lo que implica renunciar de momento a una de sus promesas más polémicas en materia de política exterior.
El Gobierno israelí tiene su sede en Jerusalén, que describe como su capital. El Derecho Internacional reconoce Jerusalén Este como zona ocupada, y los palestinos piden que sea aceptada como la capital de su futuro Estado. l

Trump confirma la retirada de EEUU del acuerdo contra el cambio climático