“Lo único que aportó el Ayuntamiento para que la Unesco admitiese a la Torre fueron los planos”

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008Una década dedicándose en cuerpo y alma a la Torre de Hércules convierten a Segundo Pardo-Ciorraga en una de las personas más enamoradas de este monumento. Durante todo este tiempo, desde el Instituto que preside desde hace seis años, buscó por todos los medios que la Torre se convirtiera en Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Una hazaña que se consiguió hace ahora dos años. Sin embargo, la falta de apoyos y las puertas cerradas que se encontró a lo largo de su camino no hicieron que la tarea fuera fácil. Ahora repasa lo que se consiguió, lo nuevo que se ha hecho desde entonces, y lo que aún continúa siendo una asignatura pendiente para que al faro romano no se le despoje de su título europeo.

entrevista de nagore menayo

Segundo Pardo-Ciorraga preside en Instituto de Estudios Torre de Hércules desde 2005. En su opinión, hace falta más apoyo institucional a este monumento.
—¿Cómo surgió el Instituto de Estudios Torre de Hércules?
—Surgió en septiembre del año 2001, después de tener una reunión con José Luis Vázquez Iglesias, “Manito”. Acordamos crear una institución cultural que diese los primeros pasos para que la Torre pudiese ser declarada Patrimonio de la Humanidad. Posteriormente citamos a una serie de personas de A Coruña de distintas capas sociales y de distintas ideologías, no nos paramos en esas cuestiones, y se incorporó Fernando González Laxe, Arsenio Iglesias, Fausto Galdo, José María Bello y otros.
—¿Cuáles fueron esos primeros pasos?
—Lo primero que hicimos fue recabar toda la información de la Unesco habida y por haber, la colaboración de distintas instituciones culturales entre las que destaco la colaboración de la Fundación Picasso, entre otras muchas. Entonces empezamos a elaborar el trabajo, recopilamos la historia de la Torre, tanto la real como la leyenda, y los antecedentes arquitectónicos romanos.
—Los comienzos, como en todo, serían duros.
—Al principio fueron casi siete años largos de trabajo en solitario, donde recibimos la ayuda más importante de las entidades privadas, fundamentalmente de Caixa Galicia, que patrocinó y llevó a cabo la documentación del expediente que consta de 15 kilos de papeles entre históricos, épicos, documentales y arquitectónicos. Este expediente lo hizo el Colegio de Ingenieros de Caminos e intervino también el Colegio de Arquitectos.
—¿Y el Ayuntamiento?
—El Ayuntamiento solamente nos entregó los planos, no nos dio ninguna colaboración de ningún tipo salvo el apoyo, institucional digamos, a que el Instituto fundase esta agrupación cultural, pero nunca nos dio ninguna aportación económica de ningún tipo, ni apoyo a la confección del expediente.  Lo único que aportaron fueron los mapas en planificación de lo que era el PGOM de aquel momento.
—¿Y con toda esa documentación comenzaron las gestiones con la Unesco?
—En aquellos momentos la Unesco tenía cerrada la admisión de nuevas candidaturas, así que hubo que esperar a que se abriese de nuevo. En 2007 coincidiendo con el nombramiento de César Antonio Molina como ministro de Cultura, la Unesco volvió a abrir las puertas de la candidatura.  
—¿Y participó el entonces ministro en el proceso?
—A partir de ahí el ministro se puso en contacto con la Conselleria de Cultura de la Xunta, en manos del bipartito, y le pidió que sacara el expediente que tenía metido en un cajón. Fue cuando se empezó a mover el entramado. La Xunta hizo una ampliación de unos 200 folios  sobre el expediente para actualizar algunos aspectos que solicitaba la Unesco
—Entonces César Antonio Molina fue un agente muy importante en la declaración de Patrimonio de la Torre.
—La participación de Molina fue fundamental y necesaria. Es cierto que se encontró con que el trabajo estaba hecho, y perfectamente hecho. Tengo una carta del ministro en la que felicita al Instituto por el trabajo realizado. La Unesco admitió como candidatura única en monumentos por España a la Torre. El día 27 de junio de hace dos años a las seis menos cinco de la tarde, la Unesco proclamó a la Torre de Hércules Patrimonio de la Humanidad.
—¿Cómo recuerda aquellos días en Sevilla?
—Tengo una anécdota curiosa: desde el día anterior, todos los que estábamos allí sabíamos que la Torre iba a ser proclamada Patrimonio de la Humanidad pero estábamos bajo palabra de no decir absolutamente nada a nadie. La Unesco facilita el día anterior a las candidaturas que se van a discutir unos resúmenes y en base a eso, tú deduces si a una se la dan y a otra no. Entonces sabíamos que a la nuestra se la daban.
—Pero no era oficial.
—No, y ahí llega la otra anécdota. Cuando por unanimidad el tribunal proclamó a la Torre de Hércules, había que pasar a saludar antes de salir de la sala, y en esa sala no te dejaban usar el móvil. Entonces yo hice algo que ahora puedo confesar, y además me río cuando lo hago, y es que me fui directamente a los servicios antes de darle la mano a nadie, ni a la ministra ni al presidente de la mesa, y llamé a A Coruña.
—Y a quién fue dirigida esa llamada furtiva?
—Llamé a mi esposa y a los medios de comunicación, para que se supiera que lo habíamos conseguido. Fue justo cinco minutos antes de que la decisión se diese a conocer de forma oficial. A Coruña supo cinco minutos antes que Sevilla que la Torre era Patrimonio.
—Y ahora que se cumplen dos años de esa consecución, ¿cómo valora que no se haya celebrado ningún acto?
—Yo no sé si por parte del Ayuntamiento había algo preparado para celebrar el segundo aniversario porque a mí no me lo dijeron. Lo que si que quiero aclarar es que la anterior concejala de Cultura ha tenido siempre un comportamiento de lo más digno y con el mayor y máximo apoyo a todas las gestiones que atañían a la Torre de Hércules. Pero es que la Torre no era de su competencia, sino de Turismo, de don Henrique Tello, que era quien tenía que organizar todas esas cuestiones.   
—¿Y no lo hizo?
—Yo no sé si las organizó o no. Lo que sí creo es que si no hay nada organizado, a un nuevo gobierno que acaba de poner los pies en el Ayuntamiento no se le puede exigir que haga grandes eventos.
—Y en cuanto a las exigencias de la Unesco, ¿qué falta por hacer?
—Falta el plan director, el centro de interpretación y recepción de visitantes en condiciones, porque hay ese par de cubos que han instalado que son una vergüenza. Eso había que tenerlo hecho en 2011. Una de las reclamaciones del Instituto es que habilitase una zona de la cárcel para hacer el centro de interpretación y de visitantes, y el centro de Información sobre la Torre, aparte del Museo de Faros. Se podría haber invertido en eso el dinero que se ha gastado en esas chabolas.
—Y acerca del entorno sobre el que tanto se ha hablado ¿qué opinión tiene?
—Al aparcamiento habrá que buscarle una solución, no sé si en superficie o subterráneo, porque afea y contamina el entorno. Igual que la Unesco dice que se estudie la manera de eliminar el edificio de Deportes que hay ahí y todo el entramado de barracones y chabolas. Y eso se dedique a bien de dominio público.


009“Henrique Tello se creyó el dueño del universo sin haber participado en nada”

La relación del Instituto con la anterior corporación municipal tuvo más momentos amargos que felices. En opinión de Pardo-Ciorraga, por culpa de Henrique Tello.
—¿Cómo era la relación del Instituto con el anterior gobierno municipal ?
—Pues mira, en su día se pidió una recepción oficial al alcalde, me recibió y estuvimos hablando de este asunto en 2007. Yo le dije que estaba todo hecho y le pedí que él personalmente llevara la cuestión y que contaba con todo el apoyo del Instituto.
—¿Y no lo hizo?
—A los pocos días me entero de que la Torre no depende de la alcaldía, sino que pasa a manos del primer teniente de alcalde, que se creyó el dueño del universo, sin haber participado absolutamente en nada.
—¿Y las relaciones con el primer teniente de alcalde no fueron todo lo fructíferas que hubiera deseado?
—Quise hablar en varias ocasiones con Tello pero no me recibió nunca. Lo que sé es que desde ese momento esto fue el desmadre. Porque luego se hizo el hermanamiento con la Estatua de la Libertad y aquello llegó a niveles de pitorreo. Todos los trabajos que habíamos hecho nosotros, de repente se los apropió, pasaron a ser trabajos de Turismo.
—¿Cómo hubiera podido ser todo mejor?
—Creo que el tema de la Torre tenía que haber pertenecido a Cultura, porque la concejala ha hecho muchas cosas con nosotros y las ha hecho bien. María Xosé Bravo ha sido una gran concejala de Cultura, a pesar de que a mucha gente no le guste. Yo sigo defendiendo su gestión y lo haré siempre.
—¿Pero con Tello no les fue bien?
—Intentaron arrinconarnos lo más posible, obviando todas nuestras propuestas hasta que en un momento yo ya levanté armas e hicimos la marcha a la Torre de Hércules. También se hicieron las iniciativas municipales del abrazo. Una vez que se hizo la declaración de Patrimonio no es que fuéramos relegados, es que fuimos vetados para estar en la comisión de seguimiento.
—Sin embargo eso ha cambiado con el nuevo alcalde.
—Sí, ahora soy miembro de la comisión de seguimiento de la Torre de Hércules porque el otro día me ha nombrado el alcalde, Carlos Negreira. Aún no hemos tenido la primera reunión y no sé cuándo será. Aún no ha habido tiempo.
—¿Qué otras entidades forman parte de esa comisión?
—La Autoridad Portuaria, el Ayuntamiento, Puertos, y creo que la Consellería de Cultura.
—El primer trabajo a abordar ¿cuál será?
—Ahora tenemos que presentar el informe ante la Unesco en febrero y trabajar sobre un plan director. Pero yo creo que este plan tiene que ser sometido a un pleno, como cualquier otro plan de urbanismo que afecta a la ciudad. Porque parece que la labor de protección del entorno de la Torre es como la reforma de un patio interior. Esto está en un limbo jurídico, que yo sepa no tiene estatutos, por lo tanto las funciones de cada uno no están definidas.
—De hecho, es una de las cuestiones más complejas por el problema de la posible urbanización del Agra de San Amaro.
—Este tema trae cola. Cuando nosotros empezamos con la documentación y le pedimos al gobierno de Paco Vázquez todos los planos, ahí no figura ni una sola anotación sobre la existencia de una urbanización en esos terrenos.
—Pero posteriormente, sí.
—Sí, y en el PGOM actual hay alegaciones del Instituto, que no fueron contestadas, en la que se aportan la ficha del Plan de Ordenación. En ella hay una zona de protección absoluta de 200 metros, hay un límite del bien de patrimonio mundial totalmente protegido, y la zona de amortiguamiento que la Unesco mandata que no se puede construir. Sin embargo se prevé la construcción de 6 edificios de 7 alturas al rasante, por lo que la vista de la Torre quedaría totalmente tapada.
—¿Y eso podría suponer que la Torre perdiera su título de Patrimonio Mundial?
—Por supuesto, y no sería la primera. La ciudad alemana de Dresde lo perdió por construir un puente. Si se pierde la declaración, se pierde para siempre, no se puede volver a solicitar.
—Y si la Unesco prohíbe edificar en esa parcela...
—Si hacen un plan general pueden hacer modificaciones y es potestativo del Ayuntamiento. Así que quien tiene que indemnizar a los propietarios es el Ayuntamiento, y hay una fórmula  completamente legal, que es la permuta de terrenos.

“Lo único que aportó el Ayuntamiento para que la Unesco admitiese a la Torre fueron los planos”