Trámites, gastos y esperas para regresar a casa sanos y salvos

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La crisis del Covid-19 ha provocado que muchos coruñeses que se encontraban de viaje en diferentes partes del mundo tuviesen que cambiar sus planes para regresar a casa sanos y salvos.

Lucía Triana viajó a Nueva York en el inicio de la crisis, sin pensar que “la cosa iba a crecer tantísimo”. Tuvo que recortar cinco días su viaje y pasar más de 24 horas en trayectos. “Cuando salimos había algún caso en España pero no sabíamos que desembocaría en esto. Estando en Nueva York la situación era normal, había el gel desinfectante por todas partes y alguna persona aislada con mascarilla, pero incluso al llegar fuimos a un partido de la NBA”, cuenta Triana.

Desde la Gran Manzana seguían, día a día, la actualidad española. “Cada día cambiaba la situación y ya empezamos a comentar las cosas con los españoles de nuestro hotel, a los que también les llegaron los vídeos de la gente comprando papel higiénico como loca. Nos extrañaba muchísimo porque en Nueva York todo seguía igual”, explica.

En un primer momento hablaron con Iberia y con una amiga que trabaja en una agencia de viajes para comprobar que podrían volar hacia A Coruña –EEUU había decidido no aceptar viajes desde España–, pero fue en cuanto se enteraron de la declaración del estado de alarma cuando decidieron buscar la forma de llegar a casa cuanto antes.

“En la agencia nos recomendaron acelerar la vuelta y llamamos a Iberia durante horas, pero estaba imposible. Al final en la agencia me aconsejaron que cogiésemos un taxi y nos plantásemos en el aeropuerto para buscar allí la forma de cambiar el billete. Estaban colapsados”, recuerda Lucía Triana, quien añade que fue en el taxi al aeropuerto cuando Iberia le devolvió la llamada y pudo realizar los trámites.

Dice que “tener la plaza asegurada en el avión fue una suerte” porque el aeropuerto JKF estaba “a reventar”. “Todo el mundo estaba como nosotros, cambiando sus billetes por miedo. No solo al virus, que también, sino a quedarte confinado en un país tan lejano y tan caro como EEUU”, apunta.

“En Nueva York estaba todo normal, incluso a nuestra llegada pudimos ir a un partido de la NBA”, explica la coruñesa Lucía Triana, quien adelantó cinco días su vuelta al hogar 

La vuelta a casa de Zeltia Regueiro desde Dinamarca ascendió a unos 700 euros. Cuando partió, dice, “en Barajas había cuatro personas contadas con mascarilla”. “Yo volvía hoy [por ayer] y ya el día 11 me llegó un correo de Iberia avisando de que quizá iba a tener problemas en mis vuelos, así que viendo lo que iba a pasar decidimos cambiarlos. Dinamarca decretó el jueves el teletrabajo y los cierres de colegios”, asevera.

En Copenhague, el viernes, se encontraron “medidas muy estrictas” en el aeropuerto y pusieron rumbo a Barcelona y, más tarde, a A Coruña. “El avión iba casi vacío y en cuanto despegamos muchos se cambiaron de sitio para estar a distancia. Había psicosis y en cuanto alguien tosía o estornudaba todos lo miraban”, señala Regueiro, que aterrizó en Alvedro el pasado viernes.

Pablo Pérez fue el más afortunado, ya que logró regresar a la ciudad el mismo día en que Marruecos decidió cerrar el espacio aéreo con España. “Fuimos a Marrakech con un poco de miedo a que nos cancelasen cosas. Al llegar nos hicieron rellenar un formulario para saber si habíamos estado en países de riesgo pero no nos midieron la temperatura”, cuenta Pérez, quien se enteró de la restricción marroquí al llegar a A Coruña.

“Teníamos el viaje preparado desde noviembre, tuvimos mucha suerte”, concluye el viajero.

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