El Gobierno califica el crimen de la calle de la Estrella de violencia machista

El suceso causó conmoción en la abarrotada calle de la Estrella | patricia g. fraga
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El camarero de 54 años detenido el miércoles como sospechoso de la muerte de su mujer, M.J.M. de 57, en su domicilio de la calle de la Estrella permaneció ayer en el Chuac, sometido a examen. Una vez reciba la evaluación médica, será trasladado a la comisaría de la Policía Nacional. El sujeto, R.S.G., había rebanado el cuello de la víctima, que sufría una enfermedad muy grave. Sin embargo, para la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género no cabe la menor duda: se trata de un delito de violencia machista.
Desde un principio, los investigadores de la Unidad de la Familia y de la Mujer (UFAM) especializados en violencia de género, se encargaron del caso, pero el móvil no estaba claro, por lo que la Delegación del Gobierno no confirmó que se trataba de un crimen machista hasta ayer. Pero fuentes policiales señalan que, al margen de las motivaciones que hayan llevado al detenido a acabar con la vida de su mujer, el caso no se puede tratar de otro modo: “Los investigadores tienen que trabajar según la legislación”.
Hay que tener en cuenta que, además, la normativa sobre eutanasia es “prácticamente nula” así que lo apropiado es que se le dé un tratamiento de violencia de género o, por lo menos, familiar. “Es labor del juez determinar si lo es o no pero con las herramientas legales que hay ahora...”, explicaron estas mismas fuentes.
Examen forense
La mujer había sido degollada con un arma blanca alrededor de las siete de la tarde del martes, sin que los vecinos escucharan ningún ruido de pelea. Cabe añadir que tampoco habían escuchado anteriormente ninguna discusión ni se conocía ninguna desavenencia de la pareja. En cambio, varios testigos sí señalaron que la víctima estaba enferma. Al parecer, el carácter de su enfermedad era terminal, aunque este extremo habrá de determinarlo el examen forense que se practicará al cuerpo.
Por otro lado, fue el sospechoso el primero en confesar lo que había hecho, llamando a emergencias y asegurando que su esposa padecía una enfermedad muy grave y que la había ayudado a morir. Tampoco ofreció resistencia a la Policía cuando acudieron a la vivienda, situada en el número 34-36 de la citada calle de la Estrella. La investigación continua bajo secreto de sumario y se ignora si la Policía Científica ha descubierto indicios que puedan contradecir la versión que ofreció el detenido. A primera hora de la mañana de ayer, antes de que el delegado de Gobierno, Javier Losada, catalogara el caso como violencia machista, fuentes cercanas a la investigación habían confirmado que en el domicilio no se encontraron otros signos de violencia, más allá de una única herida de arma blanca, sin que se descubrieran cortes producidos en los brazos, compatibles con un intento de defenderse. Además, parecen existir antecedentes de intentos de suicidio.
Conmoción en la calle
La violenta muerte de la mujer ha causado conmoción tanto en la comunidad donde residían como en la propia zona, donde eran conocidos, puesto que ambos trabajaban en el ramo de la hostelería en locales cercanos a su domicilio. El mismo hecho suscitó una gran expectación porque tuvo lugar a las siete de la tarde, cuando al calle de la Estrella estaba abarrotada, con las terrazas llenas.
La Policía Nacional trató de evitarlo en lo posible con un despliegue mínimo. La situación cambió cuando llegó el furgón del tanatorio para el traslado del cadáver. l

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