La colocación de chinchetas para limitar las terrazas desata el enfado en los bares

Los operarios también colocaron chinchetas frente a los comercios | quintana
|

El Ayuntamiento ha iniciado la colocación de las chinchetas que limitarán las terrazas de los locales de hostelería con un gran enfado por parte de los empresarios de Troncoso y Riego de Agua. Para los responsables de bares y restaurantes el acuerdo del paso que había que dejar libre en el medio de las calles, fijado en 2,5 metros –tres en el caso de las zonas más anchas–, alcanzado con el propio sector y los servicios de emergencia, ha caído en saco roto en la primera jornada. Según denunciaron ayer, el Ayuntamiento ha establecido unos márgenes mucho más estrictos sin previo aviso y la mayoría tendrá que retirar una fila de mesas lo que, según los primeros cálculos, implicará la rescisión de un contrato o menos altas este verano.


A primera hora, en un momento en el que gran parte de los locales de la calle de Troncoso estaban cerrados, los operarios del Gobierno local empezaron a agujerear la calle para establecer los márgenes hasta donde podrán llegar las mesas y sillas de los establecimientos.


Bajo la supervisión de un arquitecto, los empresarios se toparon con que “han dejado 4,20 metros libres” cuando, como mucho, se había puesto la limitación de los tres metros para calles tan anchas como la pegada a la plaza de María Pita.

Posibles despidos
Ante la sorpresa que se llevaron, algunos responsables prefieren no hablar. Al resto bastaba con verles la cara para saber que el disgusto y las consecuencias económicas son y serán muy importantes.


“Tenemos que quitar la mitad de la terraza y con este resultado trabajaremos en verano y luego miraremos de cerrar el local”, afirmó un hostelero. Otros no van tan lejos pero sí reconocen que o tendrán que prescindir de un trabajador o no podrán contratar para reforzar la plantilla durante los meses de más afluencia de turistas, como venía siendo habitual.
“Estamos perdiendo muchísimo espacio, con cuatro mesas menos nos sobra un camarero”, añadió otro afectado por la medida, que sostiene que las ambulancias ya circulaban por la zona perfectamente sin necesidad de retirar el mobiliario y que han pagado por las malas prácticas en otras calles más céntricas.


Hay establecimientos que eliminarán mesas según los días, porque no siempre sacaban al exterior las mismas, y un único privilegiado tendrá la oportunidad de aprovechar la fachada de enfrente para no perder capacidad de ocupación al aire libre. En Riego de Agua, donde los obreros colocaron chinchetas incluso delante de los comercios, al menos dos locales tendrán que reducir el espacio en el exterior. En un caso desaparecerán hasta siete mesas, aunque les han dado de margen “hasta el 1 de julio para adaptar todo”. De hecho, antes de los despidos todos calcularán si se pueden adecuar para tener los mismos clientes en menos espacio.


Al margen de que no se hayan cumplido las distancias estipuladas, algunos empresarios se quejan de que esta medida llegue justo antes del verano, que es cuando acostumbran a facturar más para mantenerse a flote el resto del año. Con la supresión de mesas y sillas llegarán las consiguientes reducciones de la facturación, a las que se sumará un gasto extra en forma de inversión para acomodar el mobiliario a la nueva situación más restrictiva.

La colocación de chinchetas para limitar las terrazas desata el enfado en los bares