“Hemos notado la bajada de las ventas”. “Se notó más este último año”. “A título particular lo peor de la crisis se dejó sentir en 2012”. Estas frases resumen el sentir general de los responsables de las mueblerías tradicionales en A Coruña, muchas de las cuales resisten a duras penas.
Para Alberto Rodríguez, propietario de Muebles Galicia, el problema ya no es solo que no se vendan pisos sino que el público “está retraído y no gasta dinero”. “No tenemos gente en las tiendas, porque con el que viene algo vamos vendiendo”, comenta Rodríguez, que reconoce que el consumidor opta “por un mueble más económico” por lo que muchos comercios han bajado también “la calidad” de los mismos. En este sentido, asegura que incluso los fabricantes se han ido amoldando a las necesidades del mercado.
De la misma opinión es Tomás Manteiga, de Muebles La Liberal, que a diario ve como “la gente mira más la relación calidad precio”, es decir, buscan algo más barato pero que a la vez “salga bueno”.
Para Rodríguez Ikea hizo daño, algo que rechaza Manteiga. “Fue una oportunidad porque al final sale más caro que comprarnos a las mueblerías: tenemos mejores productos, vienen ensamblados de fábrica y damos garantías al cliente”, opina. De hecho, aunque la tienda de Os Mallos redujo un 10% las ventas en un año, se animaron a abrir otro comercio en Os Castros, por lo que han subido ligeramente la venta. n s. dapena






















