Dos alarmas por gas en sendos edificios empujan a los vecinos a abandonar sus viviendas

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La hora de comer no suele ser muy relajada para los bomberos. Mientras que la mayor parte de la gente puede sentarse a la mesa con tranquilidad, el servicio de emergencia tiende a ver su comida interrumpida por emergencias domésticas, que tienen la mayoría de sus focos en las cocinas de los hogares. En muchas ocasiones, la alarma la provoca una campana de extracción incendiada. En otras, como se registró ayer hasta en dos ocasiones, proviene de un olor a gas. En un lapso de menos de media hora, entre las dos y media y las tres de la tarde, los bomberos tuvieron que acudir a dos de esas emergencias. Ninguna de los dos resultó grave, pero los vecinos, alarmados, salieron a la calle. Alguno, incluso en bata.

El primer caso se registró en la calle de la Ribeira Sacra pero, a pesar de que los bomberos examinaron la zona con explosímetros, no consiguieron detectar ningún escape de gas. Sospechan que las emanaciones que olieron los residentes debían de proceder de algún garaje y no suponían ningún peligro.

 

conexión del butano

En cambio, la segunda dotación que salió del parque de A Grela mientras sus compañeros estaban aún en Ribeira Sacra sí que descubrió un escape al acudir al número 3 de las torres de San Diego: la fuga fue localizada en una vivienda del noveno piso, en la conexión de la cocina con la bombona de butano que le proporcionaba combustible. Para los bomberos fue sencillo cortar el gas hasta que un técnico de mantenimiento se encargara de reparar la avería antes de que ninguna persona resultara afectada por la inhalación de gas.

Al mismo tiempo, la primera dotación llevó su autoescalera, tras comprobar que no era necesaria, al instituto de Someso, donde un gato se hallaba atrapado en la reja que protege la puerta del recinto educativo. Allí ya se encontraban los miembros de la asociación protectora Gatocan, pero los bomberos decidieron auxiliarles y liberaron al minino atrapado, que se convirtió así en la única víctima del día que precisó un rescate.

 

Dos alarmas por gas en sendos edificios empujan a los vecinos a abandonar sus viviendas