Inocencia interrumpida

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En el mundo del fútbol siempre se asocia a los jugadores de mayor edad con una capacidad natural para cerrar los partidos. La experiencia te dice cuando se puede perder tiempo, cuando es mejor dar un pelotazo en vez de rasear el balón, cuando hay opciones de forzar una falta para que tu equipo pueda descansar... El refrán dice que sabe más el diablo por viejo que por diablo.  Y en el fútbol se cumple esta máxima. La veteranía suele ser un factor determinante en partidos igualados y situaciones delicadas. Pues bien, el Fabril, el conjunto con la media más joven de Tercera, supo ser práctico y no tomar riesgos, como si se tratase de un equipo curtido en mil batallas, para ganar por la mínima, y no sin polémica, a un Bergantiños que se había mostrado intratable en As Eiroas en el 2016.
El encuentro se resume en una jugada. En el minuto 34, el árbitro señaló penalti y expulsó a Álex Sánchez en una acción límite. Desgraciadamente para el Bergantiños, la supresión, con condiciones, de la norma del penalti y expulsión no se hará efectiva hasta la próxima temporada. Gianni Infantino, nuevo presidente de la FIFA, explicó recientemente que en aquellas acciones en las que el portero o el defensa cometan una falta dentro del área cuando intenten disputar el balón al jugador rival “no será tarjeta roja, sino amarilla”.
Hasta entonces, el Bergan continúa sufriendo su calvario particular con esta jugada, que ya fue determinante en el derbi contra el Cerceda de la pasada jornada. 
En esta ocasión fue Álex Sánchez el damnificado. El central intentó parar la explosiva arrancada en el área de Otero ayudándose de las manos y el colegiado no dudó. La roja fue muy discutida por la afición local, ya que el portero Cristopher contaba con opciones de llegar al balón antes que Otero.
Óscar cogió el balón y tomó la responsabilidad de lanzar la pena máxima. No le temblaron las piernas y engañó al guardameta para marcar el que a la postre sería el gol decisivo.
Antes, en el primer minuto de partido, ya había tenido una oportunidad inmejorable Otero, que demostró que tiene una marcha más que el resto en carrera. Se plantó solo ante Cristopher al aprovechar un fallo de Aarón pero el portero le ganó la partida.
A partir de ahí, el Bergantiños  gozó de sus mejores minutos. Sergio fue el primero en avisar con un cabezazo desviado. Acto seguido, fue Sánchez el que remató con veneno otro córner, pero apareció Anxo para realizar el paradón de la tarde. A contrapié y abajo. Determinante. Álex Pérez, Moreira y Pardavila también probaron suerte pero sus lanzamientos se fueron desviados o se toparon con Anxo.
Con el Bergantiños asentado en el partido, llegó el penalti y expulsión que lo cambió todo. No obstante, Álex Pérez, incansable durante los noventa minutos, gozó de un mano a mano al filo del descanso, pero Anxo volvió a salir vencedor.  
La segunda mitad no tuvo nada que ver con la primera. Parecía otro partido. El Fabril se limitó a alejar el balón de su zona de riesgo buscando la velocidad de Óscar y Otero en la punta del ataque. Por su parte, el Bergan suplió la inferioridad numérica con un esfuerzo encomiable hasta el punto de nivelar el juego como si no hubiera habido expulsión alguna. La consigna era clara en los locales: Balón largo a Rubén Márquez para que lo bajara y poder así jugar en campo contrario. La fórmula tuvo cierto éxito pero no se transformó en demasiadas ocasiones. La tuvo Sergio, que remató con la rodilla un córner, pero Edu salvo el gol bajo palos.
En los minutos finales, después de que el árbitro le perdonara la segunda tarjeta amarilla a David García, todavía hubo tiempo para más polémica. El Bergantiños, que ya estaba ‘calentito’ con la actuación del árbitro, reclamó un penalti por agarrón de Borja Domingo a Borja Facal. La imagen del trencilla diciendo que no con la mano acabó por desquiciar a un equipo que se vació para morir, otra vez, en la orilla. El Fabril, en cambio, celebró el pitido final con gritos de rabia sabiendo la importancia de un triunfo conseguido sin brillantez, pero con un poso de madurez que no se le presume al filial blanquiazul. 

Inocencia interrumpida