Los bajos municipales de Novo Mesoiro acusan años de abandono

Los bajos llevan años esperando para convertirse en locales sociocomunitarios | patricia g. fraga
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Hace dos años, el concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, había prometido que los bajos del número 15 de Ribeira Sacra se abrirían como una extensión del centro cívico de Novo Mesoiro. En ese momento (principios de febrero de 2016), el conflicto en el seno de la comunidad formada por los números 15, 17, 19 y 21, en la que había muchos residentes de alquiler social estaba en su momento álgido y Varela opinó que “unha extensión do centro cívico vai contribuír a encher de vida o edificio e normalizar a súa situación”. A día de hoy, la situación sigue sin normalizarse y el bajo se ha deteriorado tanto que esta semana se desprendieron varios cascotes. En una visita reciente al barrio, Varela prometió que este año se acometerá la actuación.
En su momento (en 2015) se llevó a pleno y se aprobó un cambio de planeamiento, puesto que tienen usos comerciales y era necesario cambiar su función a la actual, de carácter sociocomunitario. Esos mismos cambios se tramitaron durante 2016. El Ayuntamiento barajaba varias opciones para su rehabilitación, que quería consensuar con la comunidad de vecinos, con la que aseguraban estar trabajando “estreitamente”, pero reconocía que el proyecto no podría llevarse a cabo en 2016 porque a aquellas alturas no habían podido alcanzar un acuerdo para aprobar el presupuesto de ese año.

Sin noticias
El presidente de la comunidad, Javier Mañana, coincide con el concejal del área que abrir los bajos serviría para mejorar la situación por la que pasa su comunidad que alberga vecinos incívicos que generan problemas de convivencia. De hecho, Mañana aseguró que solicitaron reunirse en varias ocasiones con los responsables municipales para tratar la apertura del bajo de su inmueble, sin obtener ninguna respuesta, a pesar de la estrecha colaboración que se supone que ambas partes mantienen.
En todo este tiempo, el tiempo y el vandalismo han hecho mella en estas instalaciones. Se tuvieron que sellar las puertas para impedir que los extraños entraran, y estas se llenaron de grafitis. También los muros han ido deteriorándose y apareciendo grietas, hasta que por fin, comenzaron a caer cascotes. De momento, se mantiene encintada la acera por la Policía Local para prevenir accidentes.

Los bajos municipales de Novo Mesoiro acusan años de abandono