Reportaje | El largo recorrido de una planta que trata de reciclarse

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Atenazado por problemas laborales y contractuales, el futuro de la planta  de reciclaje de Nostián es incierto a corto plazo: Arteixo abandonó el Consorcio de As Mariñas, provocando una bajada en la producción; la actual concesión, en manos de la UTE Albada finaliza en 2020, y mientras tanto, los trabajadores exigen la descongelación de sus sueldos y no descartan una huelga. Es una etapa más de la historia de un complejo, el de Nostián, sobre la que siempre planeó la polémica, desde que el alcalde Francisco Vázquez decidió construir la más moderna planta de tratamiento de residuos de España, tras el desastre del vertedero de Bens. La actual concejala de Medio Ambiente, María García, asegura que la “mala prensa”, afectó a Nostián y convenció a los coruñeses de que la planta no funcionaba. 
Esta “mala prensa” proviene del hecho de que a lo largo de más de quince años, Nostián se ha convertido en un arma arrojadiza entre el Gobierno local y la oposición por no cumplir las previsiones de reciclaje. Según la concejala de Medio Ambiente, la empresa concesionaria cometió un error a la hora de estimar la cantidad de rechazos que se producirían. El segundo error fueron las dificultades técnicas derivadas de experimentar con una tecnología no madura. Dio lugar a que las cantidades de rechazo fueran “desorbitadas”. Se había calculado que Nostián recuperaría casi el 65% de los residuos que llegasen pero en el 2003 los rechazos fueron del 96%. Para reducirlo al actual 55% fue necesaria una gran inversión.
Varapalos
La concesionaria reclamaba desde 2013 al Gobierno local que abonara esas mejoras y este, durante el mandato de Carlos Negreira, llevó el conflicto a los tribunales, que le dieron la razón el año pasado: las sentencias de tres juzgados coruñeses solo estimaron parcialmente las reclamaciones de Albada, por lo que solo percibirá alrededor de cinco millones. “A concesionaria é responsable, segundo as últimas sentenzas e agora, tras os investimentos, todo é normal”, aseguró García en una intervención pública sobre el tema en la Universidad. 
Albada encajó otra mala noticia este año, cuando la Xunta instó a la empresa a sellar los depósitos en el plazo de un año y le impuso una sanción de 60.000 euros por no hacerlo y la obligación de ejecutar la obra, cuyo coste está estimado en 1,5 millones de euros. La concesionaria alegaba que el Ayuntamiento no había dado respuesta a la aprobación del proyecto de sellado como requisito previo al comienzo de los trabajos y sopesa aún recurrir a la vía judicial.
Por si fuera poco, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia rechazó el recurso de apelación de la concesionaria de la planta de basuras, por el que solicitaba la anulación del acuerdo del Ayuntamiento de 2013 que modificó el sistema de cálculo del canon que recibe la empresa por el tratamiento de residuos. El fallo validaba otro anterior del Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 1, que ya había rechazado la demanda de la empresa.
En 2016 llegó un nuevo golpe infligido por el Gobierno de Carlos Negreira, que había derogado la revisión del precio por tonelada a partir de la evolución del IPC y la sustituyó por un sistema mediante el cual la tarifa se establece en función del número de toneladas reales tratadas en la planta de Nostián. La empresa solicitaba que se mantuviera la revisión en función del IPC pero la Justicia de nuevo dio la razón al Ayuntamiento.
Plantilla sobredimensionada 
Otro problema derivado de la inversión millonaria necesaria para actualizar Nostián fue el laboral. Fuentes cercanas apuntan a que actualmente el 70% del proceso de triaje se ha vuelto automático, cuando antes la proporción era la contraria, pero no se ha reducido la plantilla, que ahora Albada considera sobredimensionada. Esto provoca que aumenten por encima de lo que la patronal considera razonable los costes de explotación. 
Los trabajadores se sienten atacados: el convenio caducó el año pasado y la negociación no avanza porque, mientras que los trabajadores pretenden que se descongelen sus sueldos, Albada pretende una rebaja en los gastos laborales del 25%. Según las cuentas de los sindicatos, cada uno de los 104 trabajadores perdería 6.500 euros al año, aproximadamente. A menos, claro, que se acepten despidos. Por el momento, continúan las negociaciones, que siempre son delicadas en un sector en el que la amenaza de huelga es grave porque afecta directamente al público. Al comité de empresa le gustaría que se remunicipalizara el servicio.
Salida de Arteixo 
Por si esto fuera poco, otro problema inesperado dañó aún más los intereses de Nostián: la salida del municipio de Arteixo del Consorcio das Mariñas después de 17 años de formar parte de él. El alcalde, Carlos Calvelo, consideraba que el servicio que recibía su municipio no era de calidad y el precio era desproporcionado, que Arteixo era tratado como un ayuntamiento de tercera categoría. Según él, no cumplía los requisitos de reciclaje, de funcionamiento ni de las nuevas directrices europeas y decidió a pasarse a Sogama. A partir de ahora –el mes pasado finalizaba la prórroga para mantener el servicio que otorgó a Nostián el consorcio–, Nostián recibe un 9% menos de basura. Al reducirse la carga de trabajo, también se agravó el problema de la supuesta plantilla superflua, al 15% 
A pesar de todo, Nostián ha solventado sus problemas técnicos y recibe beneficios gracias a tres fuentes: el canon que paga el Ayuntamiento, la recogida de envases y la venta del biosgas que produce a Red Eléctrica. El Sistema Integrado de Gestión (SIG) Ecoembes paga una tasa de recogida de envases que beneficia tanto al Ayuntamiento y al Consorcio de As Mariñas como a Albada. Por esta vía, el Ayuntamiento  recupera tres millones de euros de lo que gasta en la gestión de los residuos, “unha cifra nada desdeñable”, en opinión de María García –Vigo gana menos de 500.000–, el consorcio das Mariñas gana 2,5 millones de euros y el resto le corresponde a la empresa concesionaria. Ahora solo los problemas administrativos lastran a Nostián.  l

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