Las esculturas de espejos del creador José Pedro Croft alientan la provocación desde ayer en la sala de Palexco

el alcalde acudiã³ anoche a la inauguraciã³n de la muestra
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Dicen desde el Ayuntamiento que la exposición “Tres puntos no alienados”, de José Pedro Croft, provoca. En un espacio, el de Palexco, que se abre al arte contemporáneo y encuentra con el artista una tensión entre el arte y la vida. Entre el objeto y el espectador. Lo hace a través de sus últimas esculturas de espejos que son como palíndromos visuales. Capaces de digerir las miradas en múltiples direcciones.

Explica el crítico de arte, David Barro, que Croft dinamiza la forma y el espacio y el curioso se pierde en una sala que se estira y se deforma como un chicle. El edificio presenta un total de nueve piezas escultóricas, algunas de ellas inéditas y de grandes dimensiones. Junto a 15 dibujos, que se ordenan en un desorden, señala Barro. Y tienen ritmos y contra-ritmos. Para irse fuera del campo de visión.

Considerado uno de los grandes escultores del momento, el portugués ha representado a su país en la Bienal de Venecia en 1995 y en la de Sao Paulo, en 1987. Su obra se ha paseado por la Fundación Calouste Gulbenkian de Lisboa, Serralves de Oporto, el Museo de Arte Moderna de Río de Janeiro o el CGAC, que le dedicó la primera retrospectiva en España en 2003.

 

Las esculturas de espejos del creador José Pedro Croft alientan la provocación desde ayer en la sala de Palexco