La ocupación hotelera alcanza un 80% y mejora las cifras del verano pasado

A Coruña está de moda para hacer turismo o, al menos, eso es lo que dicen las cifras de visitantes relativas a los meses de julio y agosto. La Asociación de Hospedaje de A Coruña (Hospeco) asegura que este ha sido el mejor verano de los últimos años y destaca que la ocupación ha alcanzando el 80% en los dos meses de vacaciones por excelencia sin grandes dificultades. Además, el sector se congratula de que sus huéspedes vayan incrementando los gastos que hacen en los hoteles. 
Las buenas condiciones meteorológicas han jugado a favor de A Coruña en esta época estival. Las pernoctaciones en la ciudad se incrementaron de forma muy significativa una vez que los turistas vieron que viajar a esta parte del país era garantía de sol y días de playa. “Hemos estado todo el verano por encima del 80% de ocupación”, reconoció ayer el secretario general de Hospeco y director de dos hoteles en la ciudad, Alfonso Lara. 
El representante afirma que, a pesar de no haber alcanzado el 100% salvo en momentos muy puntuales, esas cifras invitan al optimismo porque se superaron en “entre un 4 y un 5%” las reservas de habitaciones con respecto a las mismas fechas de 2015.
Lara dice que julio fue “un poquito más bajo” que agosto, pero aun así la rotación de huéspedes convenció porque esta no se ve tan afectada por lo llamativo de un cartel de fiestas. En agosto, independientemente de las celebraciones de María Pita, la evolución fue mejor. 
“Ha sido un mes fantástico y la ciudad ha llegado a un 85% de ocupación, que es más que el año pasado”, destacó el responsable de Hospeco, que con toda la información en sus manos detectó una subida de “en torno a un 4%”.  
Tanto el comercio como los hosteleros se quejaron del pobre atractivo de la programación festiva, pero los hoteles se mantuvieron al margen de esta crisis del consumo porque sus clientes no se mueven por conciertos ni por actividades callejeras. Lo que importa son los paisajes, los monumentos, la gastronomía y, fundamentalmente, el tiempo. Lara incidió en que en 2016 le deben gran parte de sus cuentas de resultados a este último parámetro, dado que “ha acompañado mucho”.

cliente familiar
Respecto a la curva ascendente que ha vivido el turismo en A Coruña, piensa que ha venido dada por la mayor “demanda del destino España, de la costa mediterránea y las islas, a nivel internacional”. En cierto modo, lo relaciona con que España se ve como un destino seguro. “El viajero nacional es más de reservar a última hora y ha tenido que tirar más hacia las ciudades del norte”, razona. Lo que no ha cambiado es el perfil tipo: el público es de carácter familiar.
Lara se congratula de haber detectado un ligero ascenso del uso de los servicios ofertados. “El precio de la habitación no es tan importante como el incremento de la gente que desayuna o consume más que en años anteriores en los hoteles”, zanja.

La ocupación hotelera alcanza un 80% y mejora las cifras del verano pasado

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