El thriller “Personal movie” coge forma entre Cecebre y la playa de Bastiagueiro

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  marta garcía márquez > a coruña

  El director Héctor Carré pensó y repensó el proyecto. En cuatro años le dio tiempo a trazar las escenas de la película una a una en un story board que ahora despliega en medio de la pista de baile de la discoteca El Bosque, entre la barra y los sofás. En lo que respecta al guión, cada palabra de “Personal movie” está medida: “No están ahí porque sí”, dice Isabel Blanco, y esto hace que los actores entren en plano a matar.
Sus interpretaciones son como disparos que aclaran o disipan la trama de un posible asesinato del que no quedan más pruebas que la de un brazo refrigerándose en la nevera. Su protagonista, Santi Romay, debe encajar las piezas del puzzle antes de que la policía descubra el pastel y con el handicap de que no recuerda nada de la noche anterior.
En este sentido, son varios los personajes que tienen que asumir su papel de sospechosos en una villa gallega, que bien podría ser China, porque la historia es universal y el thriller, una disculpa que encierra el reencuentro de un padre con su hijo y un romance.
El equipo de la película dejaba ayer de enfocar los interiores de la sala de fiestas de Cecebre y cambiaba una noche de copas por playa con olas para aparcar sus bártulos en Bastiagueiro, que será un nuevo fondo para un filme que se modificó en varias ocasiones. Contaba Carré que si bien su idea era situarlo en un pueblo con mar de Galicia, un coproductor que más tarde abandonaría el proyecto por la crisis, vio el drama en el Caribe, por lo que Carré tuvo que reescribir el guión para que definitivamente se quedase en territorio atlántico: “Fomos e viñemos do Caribe sen movernos do sitio”.
Además de Santi Romay, el largometraje cuenta con un reparto de rostros conocidos de la televisión y el cine hasta tal punto que días atrás los vecinos de Redes comentaban: “Están grabando los de ‘Mareas Vivas’”, comentaba Isabel Blanco.
Chete Lera, Miguel de Lira, Víctor Mosqueira, Deborah Vukusic y Yelena Molina junto con Blanco funcionan como un engranaje en un largometraje que comienza siendo un diario con imágenes de las vacaciones de Manolo (Santi Romay) a bordo de un barco.

Argumento > La cámara se convierte en un personaje más para colarse en las fiestas a las que asiste el protagonista. Sin embargo, el botón rojo deja de estar encendido en el momento en que se produce el supuesto asesinato. Manolo se ve obligado a llamar a su padre, un policía al que detesta para que le ayude a salir del embrollo. Así es que como se enfrentará a una trama de homicidios y chantajes, que se rebozarán con la mala relación que tiene con su progenitor y el creciente amor que siente por una joven inmigrante.
El filme será tensión durante noventa minutos de la mano de Carré pero también del productor Xabier Eirís, de “El año de la garrapata” y del director de fotografía, Juan Carlos Gómez, en una coproducción donde participan Filmanova, Sun Lúa, Televisión de Galicia y Agadic.
Decía Carré que cada vez “se ven máis thrillers” pero que “non é unha cousa nova”, cuando en el siglo XIX , los novelistas empleaban muchos elementos de suspense y, en realidad, el género actúa de envoltorio de una historia que es universal: “Alfred Hitchcock sempre dicía que se trataba dun xénero onde a información se presentaba da forma máis dramática”, a diferencia de que en las películas de intriga la base está en la fuerza de sus personajes que, en este caso, fueron macerados en la cabeza del director y “Todos saben lo que tienen que decir desde el minuto cero”. Lo aseguraba Isabel Blanco, que define su papel como de “mujer extraña”, porque “non se sabe moi ben de que vai ata ben avanzada a peli” y lo que se conoce de ella es a través de los otros.
Dolores anda deambulando por el pueblo y se convierte sin quererlo en candidata después de enviudar lejos de su tierra, Suiza, quedándose sola y sin dinero. Es entonces cuando la mujer entra en el juego donde unos se pasan la bola a los otros y las interrogantes se “mascullan” entre Razo, Miño, el puerto deportivo de Sada, donde está atracada la embarcación de Manolo, Bastiagueiro, Redes, el Club del Mar de San Amaro y los alrededores del ayuntamiento de Cambre.
Isabel Blanco aplaudía la decisión de gente como Carré ahora que la profesión tiene mucho tiempo libre para jugar a las cartas. Ella seguirá engordando su carrera con la segunda parte de “Un franco, catorce pesetas”.


 

El thriller “Personal movie” coge forma entre Cecebre y la playa de Bastiagueiro