El pescado subastado en la Lonja aumentó un 8% en cinco años

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La Lonja coruñesa es un referente a nivel estatal en la venta de pescado fresco y, pese a la reducción de toneladas descargadas con respecto a 2014, la instalación semeja continuar por el camino adecuado. En el balance de los últimos cinco años, la cantidad de kilos que salieron a subasta en El Muro se incrementó un 8%. El año pasado fue interpretado como un año histórico difícilmente repetible por la gerencia y la Autoridad Portuaria y, entre otras variaciones relativas a la crisis, el recorte de cuotas en las especies a las que se dedica el cerco parece estar detrás de la bajada interanual. 
Es cierto que las cifras no son las que eran el año pasado pero nadie se lamenta en A Coruña por el bajón experimentado por la Lonja. Y es que, pese a la disminución en relación a 2014, el Puerto sigue en cabeza a nivel estatal. Además, si la comparativa se establece con ejercicios anteriores la subida ha sido constante. Esto implica que pese al bajón del 18% de este año, en global en el último quinquenio, entendidos como años de referencia 2011 y 2015 (del 1 de enero al 28 de octubre), la evolución fue positiva en un 8%. 
Es decir, en números absolutos, se pasó de los 32.763.152 kilos de hace cinco años a los 35.543.477 actuales. Esto indica que el desarrollo es el natural y que lo extraordinario ocurrió el año pasado cuando se alcanzó un “hito histórico”. 
En una entrevista a este diario, el propio presidente de El Muro, Severino Ares, reconocía hace meses que sería difícil alcanzar las mismas cifras en función de lo que indicase Europa y así ha sido, pero no por una mala gestión. 
En el último año ha habido recortes de tripulación en los pesqueros e, incluso, muchos barcos han ido a parar al desguace por la retirada adelantada de los armadores y, consecuentemente, de sus marineros. A muchos no les compensaba seguir saliendo al mar. Y es que si algo es verdad es que, a medida que se ha ido faenando más, también han ido cayendo los ingresos por las distintas especies. La explicación puede encontrarse, entre otras cosas, en la crisis y la bajada de la demanda en pescaderías y plazas de abastos. 
Sin embargo, en cuanto a lo puramente cuantitativo para los cálculos de descargas, la explicación más lógica parece estar detrás de las bruscas reducciones de cuotas en especies fundamentales para el cerco como la sardina, la xarda y el jurelo. Ares decía hace meses que los buenos resultados de 2014 eran gracias a esta flota.
La sardina ya era un pescado muy afectado por la falta de renovación biológica, pero hasta el 28 de octubre de 2014 se pusieran a la venta 1.925.311 kilos frente a los 776.530 de este año. Esto supuso una reducción del 80% faenando este producto. 
En el caso de la xarda o caballa, fue de un 30% pasando de algo más de cuatro millones de kilos a quedar por debajo de los tres. La cantidad de jurelo –la especie en la que se apoyó el cerco para salvar la carencia de sardina– subastada se precipitó un 51% al bajar de los 8.775.591 kilos a los 4.240.528 de 2015.

El pescado subastado en la Lonja aumentó un 8% en cinco años