La ola de calor lleva a más de 20.000 bañistas a abarrotar el Orzán y Riazor

El lleno fue total en la playa de Riazor, donde acudieron muchos bañistas preocupados por la posibilidad de que la pleamar obligará a cerrar Orzán otra vez | pedro puig
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Fue un lleno total, más impactante incluso porque hasta ahora, el verano había destacado por sus  cielos grises y sus bajas temperaturas. Sin embargo, ayer el mercurio marcaba en Bens 32,7 grados, aunque la sensación térmica era de 37. Y fue precisamente para combatir ese calor que sentían que más de 20.000 personas se concentraron en los arenales de Matadero, Orzán y Riazor, haciendo de la de ayer la jornada de mayor asistencia a los arenales, en lo que va de año, según fuentes municipales. 
Curiosamente, la playa más abarrotada era la de Riazor. “No había un centímetro de arena, todo estaba cubierto de toallas”, comentaba un testigo. La razón es que muchos de los veraneantes temían que se repitieran los episodios de los días anteriores, en los que la pleamar había obligado a evacuar la playa del Orzán. Así que muchos se decidieron por la playa de Riazor, mucho más protegida de los elementos. 
Pero esa precaución se reveló innecesaria. Ayer no soplaba el viento del Noroeste que marcó los dos días anteriores y el océano estaba mucho más calmado, de manera que los socorristas no tuvieron que actuar. Eso permitió a los veraneantes invadir también el Orzán. Allí, durante todo el día, ondeó la bandera amarilla que permitía el baño con las debidas precauciones, mientras que Riazor permaneció en verde. 
Aunque, como señalan fuentes del servicio de socorrismo, no es que los coruñeses presten mucha atención a las señales. El miércoles, cuando lucía bandera roja, los caminantes insistían en pasar por debajo del espigón, lugar muy batido por las olas, a pesar de las indicaciones de los socorristas. “Había incluso gente que paseaba con muletas por la orilla, a pesar de que les decíamos que era peligroso”, aseguran. Esa imprudencia explica por qué en solo media hora los socorristas tuvieron que lanzarse al agua. 
En dos de las actuaciones, las víctimas eran menores que corrían peligro de ser arrebatados por una ola. Pero también hubo adultos que subestimaron su capacidad de enfrentarse a la resaca “La gente es una inconsciente”, señalaron desde la concesionaria del servicio, Top Rescue. 
Relevo de concesionaria 
A las ocho de la tarde, tras finalizar el servicio, acabó el verano para Top Rescue en A Coruña, tras mes y medio vigilando las playas. Hoy tomará el relevo Move. Es una situación excepcional que se debe a que Move, que perdió el concurso este año, denunció al Tribunal de Contratación de la Xunta lo que consideraba una oferta demasiado baja (lo que se denomina baja temeraria) de Top Rescue. 
El tribunal falló a favor de Move, obligando al Ayuntamiento a aprobar en junta de gobierno la contratación  de Move y retirársela a Top Rescue, que lo había asumido temporalmente para que hubiera vigilancia al comienzo de la temporada. Move solo se compromete a mantener el servicio hasta el 26 de septiembre, mientras que Top Rescue ofrecía una semana más.  l

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